Con motivo de su festividad litúrgica, serán dadas a besar sus reliquias

VALENCIA 18 AGO. (AVAN).- Decenas de devotos de San Ezequiel Moreno (1848-1906), al que se le venera como protector de los enfermos de cáncer, acudirán mañana, martes, a los conventos de la orden de las Agustinas Recoletas de Requena y de Dénia, con motivo de su festividad litúrgica, donde se elevarán plegarias por las personas aquejadas por esta enfermedad.

La devoción al santo, natural de la población riojana de Alfaro, ha crecido en ambas poblaciones de la archidiócesis de Valencia en los últimos años, “a medida que hemos ido difundiendo su figura, sobre todo en el día de su festividad”, según han señalado a la agencia AVAN fuentes de la orden religiosa.

Al convento “vienen personas pidiendo la intercesión del santo ante casos de cáncer personales, familiares o de amigos, que luchan con fuerza contra la enfermedad, y nosotras les decimos que se encomienden a él”, han añadido.

La orden religiosa, de vida contemplativa, abrirá a la participación de todos los fieles las misas que se celebran en los dos monasterios que regentan en la diócesis valentina, donde se conservan dos reliquias de san Ezequiel. En el monasterio de San José, en Requena, la eucaristía tendrá lugar a las 18.30 horas mientras que en el monasterio de Nuestra Señora de Loreto y Santísima Sangre, en Dénia, la misa será a las 9 horas.

En ambos casos, al finalizar las eucaristías se dará a besar la reliquia a los fieles, que permanecerá expuesta durante todo el día, y “repartiremos estampas del santo con una oración y una biografía”, han comentado.

Igualmente, en el monasterio de Dénia expondrán en la iglesia “la figura de san Ezequiel regalada al convento por los frailes Agustinos Recoletos que estaban en Torrent”.

La vinculación de la orden religiosa con san Ezequiel proviene del hecho de que el santo español pertenecía a la orden de los Agustinos Recoletos.

San Ezequiel Moreno

En vida, san Ezequiel destacó por su labor evangelizadora en América, donde fue misionero y obispo de la diócesis colombiana de Pasto. Es patrono de los obispos de ese continente y el papa Juan Pablo II lo canonizó en Santo Domingo el 11 de octubre de 1992, en el V centenario de la evangelización de América.

Murió “en loor de santidad” en Monteagudo (Navarra) en 1906 aquejado por un cáncer de laringe. La enfermedad le produjo “dolores muy fuertes, pero él los sobrellevó con una entereza y paz extraordinarias”, según las mismas fuentes. Los milagros por su intercesión aprobados por la Santa Sede que hicieron posible su beatificación y su canonización fueron, precisamente, “por curaciones inexplicables de personas enfermas de cáncer”, han explicado.

Por su parte, las Agustinas Recoletas fueron fundadas en 1603 por la religiosa Mariana de San José como una rama de la orden de los Agustinos. En la actualidad, la orden cuenta con más de medio millar de religiosas en conventos de vida contemplativa de Europa, América, África y Filipinas. 

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