2015-07-31 L’Osservatore Romano

Una vigilia de oración para «secar las lágrimas» de quien sufre y necesita ser consolado; la visita a un centro de acogida, como obra de misericordia; la experiencia penitencial de las «24 horas para el Señor». Y una serie de encuentros internacionales con diversos grupos: de las familias a los agentes de las peregrinaciones, de los párrocos a los rectores de los santuarios, de los componentes de la Curia romana, de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y de las instituciones vinculadas con la Santa Sede a quien sigue la espiritualidad de la Divina misericordia, de los muchachos entre los trece y los dieciséis años a los diáconos, de los sacerdotes a los enfermos y discapacitados, de los catequistas a los presos, hasta los peregrinos marianos.

Son estas las novedades introducidas en el calendario de las grandes citas del Año santo extraordinario, en las que participará el Papa Francisco, publicadas por el Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización en el sitio internet (www.im.va).

Además de la publicación de la agenda detallada de las jornadas especiales, el dicasterio comunica que para favorecer las peregrinaciones diocesanas, de los movimientos y de los grupos particulares, hay una propuesta de doce audiencias jubilares, con la presencia del Papa, que tendrán lugar de enero a noviembre de 2016, los sábados.

Las nuevas citas del calendario para el Jubileo de la misericordia se establecieron como gestos de atención y acogida, para testimoniar que ninguna persona, ninguna categoría o grupo está excluido de la misericordia divina. Comenzando por los empleados, así como los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, catequistas, laicos comprometidos, voluntarios, hasta los más alejados, los últimos, sin distinción de edad, lengua y cultura. Y en cualquiera que sea la situación física o espiritual en la que se encuentren: enfermos, discapacitados, pobres, desempleados, vagabundos, presos. Sin olvidar quienes nos han precedido en el camino de la vida, con una jornada dedicada a su recuerdo y a la oración de sufragio.

El Jubileo —que se abre en el signo de María, el próximo 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, y se concluye el 20 de noviembre de 2016, en el nombre de Jesucristo Rey del universo— quiere dar a conocer al mundo las riquezas de la misericordia divina.

En el período que va desde la apertura hasta el cierre de la Puerta santa, se abrirán idealmente las puertas del perdón y del amor de Dios y el Pontífice realizará diversos gestos jubilares como testimonio de las obras de misericordia corporales y espirituales. Muchas de las grandes citas previstas se irán repitiendo, para ofrecer la posibilidad de reflexionar sobre la propia vida y comprometerse aún más en el camino de conversión que pide el Evangelio. Con la participación del Papa Francisco se alternarán oraciones, celebraciones litúrgicas y adoraciones eucarísticas.

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