El movimiento «Vida Ascendente» ha celebrado también su fin de curso
La Catedral de Valencia acogió ayer, jueves, el Encuentro de los Mayores con la Mare de Déu dels Desamparats, una celebración organizada por la Delegación Diocesana para la Pastoral de Enfermos y Mayores que reunió a personas mayores, enfermas, familiares y cuidadores en torno a la patrona de los valencianos.
- (Fotos: A. Sáiz/Delegación Medios Comunicación Arzobispado Valencia)
La celebración estuvo presidida por el obispo auxiliar de Valencia Mons. Fernando Ramón, y contó con la presencia de la imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados.
- (Fotos: A. Sáiz/Delegación Medios Comunicación Arzobispado Valencia)
Cada año, personas mayores acuden a la Seo para expresar su cariño y devoción a la Mare de Déu, confiándole sus alegrías, preocupaciones y necesidades en una etapa de la vida que puede estar marcada por la enfermedad, la dependencia o la fragilidad física.
La celebración es también un reconocimiento a quienes han sostenido durante décadas la vida de las parroquias, las familias y las comunidades cristianas. Desde la Delegación Diocesana para la Pastoral de Enfermos y Mayores recuerdan que las personas mayores continúan siendo una presencia activa en la misión evangelizadora de la Iglesia, transmitiendo la fe y la esperanza a las nuevas generaciones.
Fin de curso de «Vida Ascendente»
Igualmente, ese mismo día por la mañana, tuvo lugar el fin de curso del movimiento de mayores y jubilados «Vida Ascendente», con una conferencia en el salón de actos de la sede de la calle Avellanas, 12.
La ponencia, bajo el título «Vocacionados para servir», que trató sobre el voluntariado de las personas mayores, fue impartida por la Directora de Cáritas Diocesana, Aurora Aranda.
Precisamente, la Pastoral de Enfermos y Mayores desarrolla su labor acompañando a quienes sufren la enfermedad o la debilidad propia de la edad, llevando el consuelo del Evangelio y la cercanía de la comunidad cristiana a parroquias, hogares, hospitales y residencias. Su misión busca hacer presente el amor misericordioso de Dios entre quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad física o emocional.
La delegación destaca además el valor espiritual de las personas mayores, a quienes considera un auténtico tesoro para la Iglesia por su testimonio de fe, perseverancia y entrega. Su experiencia vital y cristiana constituye una riqueza que sigue contribuyendo a la transmisión de la Buena Noticia en las familias, las comunidades parroquiales y la sociedad.
El Encuentro de los Mayores con la Mare de Déu volvió así a convertirse en una ocasión para agradecer la presencia de los mayores en la vida de la Iglesia y para poner bajo la protección de la Virgen a quienes continúan siendo memoria viva.






