2014-09-05 Radio Vaticana

(RV).-“Sé que están avanzando bastante y que están trabajando fuerte en educación, pero acordáte lo que le dije a tu compañero de Sudáfrica: educación, deporte y cultura. Y cuidado con las “maras” porque, así como existen puentes que los unen a ustedes, también existen comunicaciones para destruir. Estén bien alerta cuando hay grupos que buscan la destrucción, que buscan la guerra, que no saben trabajar en equipo. Defiéndanse entre ustedes, como equipo, como grupo, y trabajen fuerte allí”
Son palabras del Santo Padre a los jóvenes de una escuela de El Salvador, en el cierre del encuentro de Scholas Occurrentes este jueves 04 de setiembre.Sobre el trabajo que se está realizando en El Salvador, hablamos con Alejandro Gutman de la Fundación Forever, quien presentó las conclusiones del grupo de trabajo de pedagogía de este encuentro:
A propósito de su experiencia en El Salvador, Alejandro Gutman contó ante los micrófonos de Radio Vaticano que se comenzó hace 10 años trabajando con el deporte – el fútbol – como modelo de aprendizaje para la salir de la pobreza. “A pesar de los buenos resultados obtenidos porque los chicos incorporaron un modelo de aprendizaje practicando el deporte, -expresó – nos dimos cuenta que no era suficiente”. “Por eso desde hace 4 años luchamos contra la pobreza creando una cultura de la integración como única salida de la pobreza” .
Una lucha en lo ideológico, en lo comunitario y en lo profesional

Un trabajo ideológico porque se trata de profundizar la conceptualización de la pobreza y el tratamiento de la misma. “Hoy está reducida a lo económico y eso invalida distintas oportunidades para tener un diagnóstico correcto y hacer un planeamiento acorde a las dificultades y a la complejidad de una temática, que tiene viviendo en el dolor, en el sufrimiento y en la imposibilidad de desarrollarse al 50 por ciento de Latinoamérica y El Salvador”, afirma.
“Planteamos la utilización de recursos tradicionales y no tradicionales – que existen y que son muy ricos en la sociedad – y que hoy desgraciadamente no se usan, como las universidades, los maestros, profesores, profesionales y empresas, los vecinos y las escuelas”. “Desde lo ideológico y lo práctico planteamos que el sistema de ayuda, cooperación y desarrollo integrado por las organizaciones internacionales, (ONU, Cooperación Italiana, Española, etc…) mejoren y puedan reinventarse, y, en lugar de seguir apoyando programas de prevención o programas aislados, tratar de entender esto como una salida de la pobreza, y que los recursos sean utilizados de una manera distinta”.
Comunitario porque se trabaja con los jóvenes de octavo, noveno, primero y segundo año de las escuelas de los barrios más empobrecidos, nos cuenta Alejandro Gutman. “El Salvador es uno de los países más violentos del mundo, y hemos logrado que las universidades dediquen el 30 por ciento de los cupos a los jóvenes de estas comunidades”. Esto implica que haya además un sistema de acceso distinto – explica – y añade: “los rectores han tenido la visión, se han ‘salido del molde’: en lugar de que los jóvenes tengan que pasar por un examen que difícilmente pasan – porque la educación en estas escuelas es muy distinta -se lo ha reemplazado por un proceso formativo de integración que hemos creado, donde se realizan once actividades. Los jóvenes, después de clases, los sábados y domingos, participan. Una vez que los requisitos han sido cumplidos, – que cualquier joven que tenga ganas realmente lo pueda hacer – ingresan a la universidad”. “Esta cultura de la integración hace que la universidad se acerque a las escuelas y que las escuelas tengan presencia en las universidades”.
En el mismo modo desde lo profesional se trata de integrar a las empresas, los profesionales, a los intelectuales. “Añoramos que los intelectuales y los artistas empiecen a construir ‘con’esta comunidad que necesita imperiosamente”. Y prosigue: “no entendemos ninguna salida de la pobreza, salida al desarrollo, si no hay una cultura de la integración, que es un concepto mucho más generoso que el de inclusión: la inclusión es el reconocimiento del poderoso hacia el otro. La integración es un reconocimiento mutuo de dos seres iguales, en donde unos y otros deben construir, pueden construir y están construyendo un mundo realmente distinto”. “Aspiramos que los que viven en estas comunidades, salgan, y los que viven afuera, entren y se integren”.
Sobre las pandillas y maras

“Estamos hace 10 años allí y convivimos con las pandillas y las maras. Desde hace diez años subo montañas y visito los barrios más difíciles”. No se puede negar la violencia del país, sin embargo “se está demostrando que se está trabajando inclusive con ellos. “Nosotros les pedimos: muchachos, colaboren en la medida en que se pueda, estos jóvenes necesitan salir adelante. Son sus hijos”. Dos son los motivos, explica Gutman, por los cuales los pandilleros han aceptado; uno, porque ellos no quieren ese futuro para sus propios hijos, el motivo más importante de todos. Y el segundo es la credibilidad: “si uno no la tiene nada puede crear”.
Una labor titánica: Cambiando la historia de la educación en El Salvador

“Participando empresas, participando universidades, estamos cambiando la mentalidad de estudiantes, de profesores, una labor titánica de la comunidad. Por eso hablamos de la cultura de la integración: porque no se puede seguir esperando que políticos vengan con la varita mágica y solucionen; se ve que no han podido”, “es evidente “dice, porque “la pobreza es un fenómeno que se ha perpetuado, y los abuelitos de los jóvenes de hoy, tuvieron a otros que vivían en condiciones muy similares. Si seguimos esperando por los mismos caminos tradicionales, estos jóvenes serán abuelos de otros jóvenes que no van a haber tenido ninguna posibilidad de salir de la pobreza”. “Hoy se llega a los 17 años y hay un embudo: el embudo es la última llamada para tener una continuidad académica, para tener una posibilidad para empezar a salir de la pobreza”.
Por eso son tan importantes los sistemas de ayuda y cooperación – manifiesta. Es necesario que las organizaciones -ministerios de educación, gobernantes, etc – comiencen a salir de los propios esquemas y ‘corran’ su eje para “pensar, vivir y funcionar”, más que para los propios intereses y comodidades, “para las necesidades existentes” “que todos pueden palpar si se toman el tiempo de conocerse mutuamente”.
Quisiera – finaliza- que se empezara a pensar distinto, que la gente se animara, en cualquier país y en cualquier comunidad. No esperemos a ‘los otros’, no nos vivamos quejando o esperando a alguien que va a venir ‘de arriba’, es evidente que esta cosa no sucede”. Se podría decir que “es un insulto a cada uno de nosotros mismos, como seres humanos, porque nos estamos subestimando si no hacemos cosas”. Quienes estudian, trabajan, o quienes “vivimos en ámbitos, digamos, de comodidad”, exhorta Alesandro Gutman, “no podemos seguir viviendo como seres humanos ignorando a la otra mitad de la población. No podemos seguir formándonos como profesionales porque en realidad terminamos siendo muy ‘maleducados’. Maleducados porque ignoramos a la otra mitad, es decir, uno no puede ser un buen arquitecto, un buen médico, abogado, sin conocer a la otra parte del propio pueblo. Es imposible resultar un buen profesional o un ser humano completo”.
“Animémonos a salir del molde, hay muchas cosas que se pueden cambiar, hay que creer en uno mismo, ser muy perseverante. En el camino, se van a ir encontrando las mejores salidas a través del conocimiento mutuo”. Más información:

(GM – RV)

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