Jóvenes valencianos viajan este verano a Perú, República Dominicana, Honduras, Ecuador y Bolivia para colaborar como misioneros«Envío misionero», este viernes, en la Vigilia de jóvenes que presidirá el Arzobispo en la Basílica de la Virgen

 

  • Marcos Moner, responsable de animación en Misiones: “Vuelven impactados por lo que ven, pero con muchísimo agradecimiento y con ganas de seguir este compromiso con la Iglesia”
  • “Los misioneros les reciben con los brazos abiertos, con muchísimo cariño y agradecimiento, ofreciéndoles la acogida que experimentaron al llegar a las tierras de misión”

 

La Basílica de la Virgen de los Desamparados acogerá este viernes, a las 21 horas, una vigilia de oración para jóvenes, presidida por el arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, en la que se realizará el rito de envío misionero de jóvenes que participarán este verano en la iniciativa “Verano en Misión”, que organiza la delegación de Misiones de la archidiócesis para acompañar y ayudar a misioneros valencianos. 

Como indica el responsable de animación de la delegación de Misiones de la archidiócesis, Marcos Moner, en el envío misionero “la Iglesia encomienda a los jóvenes que van a vivir una experiencia de misión en los meses de verano”. De esta manera, “aprovechamos para poner su misión ante el Señor, para dar gracias por su atrevimiento, por su sí, por su compromiso, y para darles también el ánimo y decirles que es la Iglesia de Valencia que les envía a acompañar a los misioneros en los distintos lugares de misión”. 

Este verano, un total de 9 jóvenes, procedentes de distintas parroquias y localidades, participarán en la experiencia de  “Verano en Misión”, una iniciativa que pretende, por un lado, presentar a los jóvenes qué es la misión y, por otro, darles la oportunidad de participar en ella. 

Los destinos de este año son Perú, República Dominicana, Honduras, Ecuador y Bolivia. Allí, los jóvenes realizarán diferentes labores como impartir clases de matemáticas, ciencias o religión en los colegios sostenidos por las misiones, visitar las casas y comunidades, participar en la distribución de alimentos y en comedores sociales y participar en actividades pastorales en las parroquias.

A lo largo de todo el año, la Delegación de Misiones acompaña a todos los jóvenes en un camino previo de formación, con distintas propuestas, y son ellos los que van poco a poco discerniendo si se suman a la iniciativa. El objetivo es acompañar a un misionero o a una congregación de hermanas misioneras que están en distintos territorios de misión, durante aproximadamente un mes, y ayudarles en su labor y su misión diaria, “participando como un misionero más”, asegura Marcos Moner. 

“Los jovenes observan cómo en lo sencillo el Señor se va anunciado en las comunidades”

“Muchos de los participantes vuelven con el sentimiento y el deseo de repetir la experiencia porque  regresan – con un sentimiento al principio de mucha abrumación, de bastante impacto por lo que han visto, pero con muchísimo agradecimiento. Encuentran muchísima sencillez, se encuentran con el Señor, y ven cómo en lo sencillo el Señor se va anunciando y se va haciendo presente en las distintas comunidades”. Por eso, “vuelven con el corazón un poquito más encendido, con ganas de por qué no poder repetir esa experiencia, con ganas de contar en sus parroquias lo que han conocido, de cómo trabajan los misioneros, -que es también lo que nosotros buscamos: que puedan dar su testimonio-. En definitiva, “vuelven con ganas de seguir ese compromiso con la Iglesia”, añade. 

Este año habrá distintos grupos en varios destinos. En Honduras, los jóvenes acudirán a la zona de San Pedro Sulla y ahí acompañarán a una congregación de hermanas que “atienden pequeñas escuelitas”. También hay otro grupo que viajará a Perú, hasta el distrito de Santa Rosa de Lima, donde el misionero valenciano Vicent Font tiene un colegio y parroquia. Otro grupo irá a Bolivia con la comunidad de hermanas misioneras.

Llamada a sumarse a la iniciativa 

Marcos Moner hace una llamada a la participación, dirigiéndose a aquellos jóvenes que tienen cierta inquietud pero que todavía no dan el paso para colaborar como misioneros. 

“Lo primero que les diría es que se acerquen el itinerario de formación que hacemos con los jóvenes, y que conozcan qué es la misión. El cristiano debe ser misionero, desde el bautismo está llamado a la misión, es un compromiso de todos los cristianos, una llamada para todos, y les animaría a descubrir que están llamados a la misión”, explica. 

En los territorios de misión colaboran en lo que es el día a día del misionero, sin ningún tipo de distinción, es decir, acompañando en los colegios dando clases, en la labor pastoral de las parroquias, en las celebraciones, visitando familias y personas mayores o enfermos y los jóvenes van  de la mano del misionero que anuncia lo más importante: que el Señor está en medio de todos ellos”.

Por su parte, los misioneros reciben a los jóvenes con los brazos abiertos, con muchísimo cariño y agradecimiento, «ofreciéndoles la acogida que primero ellos experimentaron cuando llegaron por primera vez a la misión”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.