En el último año atendió a 195.000 personas en centros sociales y asistenciales

DIÓCESIS DE VALENCIA, 16 NOV.- La diócesis de Valencia, que acompaña y atiende a más de 195.000 personas en centros sociales y asistenciales, se suma este domingo, 18 de noviembre, a la celebración de la II Jornada Mundial de los Pobres, una iniciativa del papa Francisco que se conmemora en todo el mundo y que organizan en España la Conferencia Episcopal Española y Cáritas.
La Jornada Mundial de los Pobres “es una ocasión idónea para poner de relieve el protagonismo de los más pobres en la vida de las comunidades”, tal como señalan la CEE y Cáritas en un comunicado, en el que recuerdan que la Iglesia en España asiste a más de 4.7 millones de personas en situación de precariedad social a través de 9.110 centros sociales y asistenciales, según los datos de la última Memoria de actividades de la CEE, relativos al ejercicio de 2016.

La Iglesia realiza su labor asistencial en centros para mitigar la pobreza; centros de asistencia a inmigrantes; centros para promover el trabajo; para la defensa de la vida y de la familia; de atención a menores y tutela de la infancia; de rehabilitación para drogodependientes; para mujeres víctimas de violencia; y centros de asesoría jurídica.

Concretamente, respecto a los centros para mitigar la pobreza, que son los que concentran mayor actividad asistencial, las tres diócesis de la Comunitat Valenciana atendieron a más de 171.000 personas a través de 761centros “que intentan aportar apoyo material, acompañamiento humano y espiritual para cubrir necesidades básicas de familias, jóvenes, desempleados, inmigrantes y personas sin hogar, a los que se proporciona alimentos, ropero, pago de recibos y asesoría, entre otros recursos”.

En la diócesis de Valencia la actividad caritativa y asistencial benefició en 2017 a un total de 195.831 personas, entre las que se incluyen personas en exclusión social atendidas por Cáritas; personas mayores, enfermos crónicos y personas con discapacidad; y personas con drogodependencias, según los últimos datos publicados en el “Día de la Iglesia Diocesana”.

Palabras clave del Papa en la Jornada: “Gritar, Responder y Liberar”

La idea de convocar la Jornada Mundial de los Pobres surgió del propio Pontífice el 13 de noviembre de 2016, en la clausura del Año de la Misericordia, cuando se celebró el Jubileo dedicado a las personas excluidas socialmente en la basílica de San Pedro.

El lema de esta segunda Jornada es “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó” y está tomado del salmo 34, unas palabras que “como señala Francisco, se vuelven también las nuestras a partir del momento en que somos llamados a encontrar las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en las que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el término general de `pobres´”.

De esta forma, el mensaje del Papa “contiene tres palabras claves, que son ´Gritar`, respecto al grito o clamor del que sufre y necesita de nuestro silencio para acogerle; ´Responder`, porque Dios responde y nos invita a nosotros, su Iglesia, a responder con ternura y misericordia; y ´Liberar`, para salvar, acoger, proteger, acompañar e integrar a las personas que más sufren”.

Cáritas acompaña “a los últimos de los últimos” en la diócesis

En la diócesis de Valencia existen numerosas iniciativas y proyectos dirigidos a personas con escasos recursos y dificultades económicas puestos en marcha por congregaciones religiosas, parroquias y otras entidades vinculadas a la Iglesia.

Cáritas atiende en la diócesis de Valencia a las personas en exclusión severa, que “no sólo son las personas con pobreza económica sino también los últimos de los últimos, los que están fuera de todos los espacios de integración”, explica Ana López coordina- dora del Área de Inclusión de Cáritas Diocesana de Valencia.

Dentro del colectivo de personas sin hogar se incluyen las personas que duermen en la calle “y también los que viven en chabolas, albergues, viviendas ocupadas y precarias”, según López, que añade que “la calle es la punta del iceberg, donde están los más pobres de los pobres”.

Otra realidad de pobreza severa son “las personas inmigrantes que llegan en pateras que tienen una adicción o un trastorno mental, que no tienen ningún documento, con los hay que empezar todo un proceso de ayuda desde el principio”.

En cuanto a las mujeres que llegan en contexto de trata y prostitución, Cáritas se ha especializado, en los más de 15 años de experiencia de su proyecto, en la atención de las mujeres nigerianas, que “son las últimas de las últimas, las más pobres de la diócesis, traficadas y traídas como mercancía y víctimas de la esclavitud del siglo XXI”, destaca.

Cáritas identifica las grandes bolsas de pobreza y crea itinerarios de acompañamiento individualizados y personales. En el último año ha atendido a un centenar de personas de estas realidades en Mambré, un centro de atención integral, donde también se imparten talleres prelaborales, así como en cinco viviendas supervisadas.

Respecto al colectivo de las madres solas con hijos “es uno de los más vulnerables por su mayor riesgo de pobreza y de exclusión social”. En la diócesis se trabaja en el ámbito de la familia y la infancia con un programa específico, que apoya y acompaña a 43 proyectos, que se desarrollan en diferentes parroquias de la diócesis, y que el pasado año atendió a cerca de 800 menores, españoles y extranjeros, y a más de 400 personas adultas.

Otras entidades, congregaciones y parroquias al servicio de los más desprotegidos

La Orden San Juan de Dios Servicios Sociales de Valencia se dedica desde el año 1992 a la atención de “personas en situación de sin hogar y en situación de exclusión social respetando su dignidad, cuidándolas y promoviendo mejoras en su calidad de vida”. La entidad acoge en Valencia a más de un centenar de personas sin hogar tanto en el albergue, que tiene 50 plazas y que ofrece acompañamiento social y cubre sus necesidades básicas, como en pisos de acogida en la capital y en el centro ocupacional.

La Ciudad de la Esperanza (CIDES) acoge en sus instalaciones de Aldaia (Valencia) a cerca de 180 personas sin hogar de más de 30 nacionalidades y en riesgo de exclusión social, a los que, con ayuda de voluntarios, ofrece clases de español, talleres de orientación e inserción laboral, actividades deportivas, o de ocio y tiempo libre, también clase de informática, alfabetización y distintos talleres. CIDES es una asociación benéfico-social sin ánimo de lucro de la Iglesia en Valencia, declarada de utilidad pública, que cuenta con la colaboración de Cáritas Diocesana de Valencia y el Arzobispado.

La Fundación Mare de Déu dels Innocents i Desamparats (MAIDES) constituida como fundación canónica en 2008 por la Archicofradía de Nuestra Señora de los Desamparados, Cáritas Diocesana y los Seguidores de la Virgen, está dedicada a la atención a personas con enfermedad mental grave y en riesgo de exclusión social. Cuenta con dos viviendas tuteladas, ofrece el Programa de Acompañamiento Domiciliario, una vivienda tutelada de promoción de la autonomía y un Programa de Atención y Sensibilización Comunitaria.

Los religiosos de la comunidad Misión Eucarística Voz de los Pobres atienden desde verano de 2017 en Valencia a personas sin hogar que viven en la calle, junto con voluntarios de la parroquia San Francisco de Borja, de la Asociación Apostolado de la Divina Misericordia y de otros pueblos de la diócesis. Su carisma se basa en la atención de los pobres a través de la “pastoral de calle” en la que se les facilita atención, comida, escucha e incluso acogimiento.

Villa Teresita es una institución de la Iglesia dedicada a la ayuda y promoción de personas en situación de exclusión social, especialmente mujeres en exclusión, en situación de prostitución y/o víctimas de trata en Valencia. La entidad lleva a cabo un proyecto de calle, de acercamiento y atención integral a mujeres; atención socio-sanitaria en un centro social; pisos de inserción; y atención integral en una casa-hogar.

La Asociación Valenciana para la Defensa de la Vida-Provida atiende en su centro social de Valencia a un centenar de bebés de madres sin recursos y a madres embarazadas con la ayuda de socios fijos y una treintena de voluntarios. Desde la asociación recuerdan que “apadrinar a un bebé supone 30 euros al mes, que se destinan a su alimentación, y nuestras puertas están abiertas para todo aquel que desee colaborar”.

Otras entidades que prestan atención a personas con escasos recursos son la Soberana Orden de Malta, con más de 70 Caballeros y Damas y 40 voluntarios en Valencia, que asiste a personas mayores sin recursos; el Servicio Jesuita a Migrantes y sus proyectos de apoyo social, como “Red+Familiar”, coordinado con el Centro Arrupe, que atiende a familias refugiadas y migrantes sin recursos así como mujeres con hijos en situación de exclusión; y el Cottolengo del Padre Alegre, que celebra el 75 aniversario de su fundación en Valencia y que gestionan las Hermanas Servidoras de Jesús, que centra su labor en la atención de mujeres que padecen discapacidades psíquicas y físicas y cuentan con escasos recursos económicos.

Además, otros ejemplos son la Asociación Fray Conrado-Amigos de San Antonio, que organiza una exposición anual de belenes en Valencia, realizados con materiales de desecho, a iniciativa del capuchino Conrado Estruch, fallecido en 2015, cuyos donativos se destinan a más de 200 familias valencianas sin recursos; y la Casa Cuna Santa Isabel regida por las Religiosas Siervas de la Pasión que cuenta con una residencia para madres gestantes o con niños menores de 2 años abierta a mujeres que carece de recursos económicos y de apoyo familiar o social.

 

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