Congreso “Parroquia y Nueva Evangelización”, de Valencia

VALENCIA, 8 NOV. (AVAN).- El obispo de Trujillo (Honduras), monseñor Luis Solé, que ha pronunciado esta tarde la primera ponencia del Congreso Diocesano “Parroquia y Nueva Evangelización”, organizado por la archidiócesis de Valencia, ha asegurado que “si queremos renovar las parroquias, esa renovación ha de ser en clave misionera” porque “el cristiano es testigo si es discípulo misionero”, pero ha advertido que “el primer impedimento para la renovación de las parroquias es el del clericalismo culpable”.

En su ponencia en la Catedral de Valencia, ante 1.600 participantes que llenaban la Seo, el prelado ha defendido que la Iglesia “ha de estar en constante renovación”, siempre en fidelidad a la Palabra y en espíritu de servicio, porque la Iglesia que no es servidora, no es de Jesucristo”. 

En cambio, “el `clericalismo culpable´ se produce “cuando sacerdotes y obispos personalizamos lo que tendríamos que vivir sólo `in persona Christi´, nos hacemos demasiado importantes y, a veces los laicos nos dan excesiva importancia”. Según monseñor Solé, “este tipo de clericalismo es el del sacerdote que se ha adueñado del poder espiritual, que convierte a los laicos en servidores, y eso no es de Cristo; es el del sacerdote que aprendió a hablar para ser escuchado pero que nunca aprendió a escuchar”. Este clericalismo “nos está haciendo mucho daño en América Latina, y yo creo, al igual que muchas conferencias episcopales, que es el primer impedimento para una renovación de las parroquias”, ha añadido.

Por el contrario, hay otro “clericalismo inocente” que es el de los sacerdotes que “viven desbordados y no saben delegar”. 

En otro momento de su intervención, monseñor Solé ha insistido en la necesidad de “pasar de la pastoral de conservación a la pastoral misionera”, y ha pedido “no devaluar” la espiritualidad popular. De igual modo, ha invitado el prelado a intervenir al misionero valenciano en Trujillo, José Vicente Nácher, quien ha llamado también a “tratar a los pobres o inmigrantes en las parroquias no como objeto de ayuda sino que los incorporemos también a la vivencia de comunión de la comunidad cristiana”. 

En este sentido, ha recordado que la Iglesia “es madre que sale al encuentro de todos y la parroquia es el hogar en el que los pobres se sienten como en su casa”.