4º DOMINGO de ADVIENTO  (Ciclo C) Par

La visita de María a Isabel

Dios se revela en las cosas más sencillas

Lectio Divina Lucas  1, 39-45    19 de Diciembre  2021

 Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Lectio (Lectura) ¿Qué dice el texto?.
Clave de lectura:

El evangelio de hoy describe la visita de María a su prima Isabel. Las dos se conocían. Eran parientes. Pero en este encuentro descubren, la una en la otra, un misterio que no conocían todavía y que les llena de mucho gozo. ¡Cuántas veces nos sucede en la vida que encontramos personas que conocemos, pero que nos sorprenden de nuevo por la sabiduría que poseen y por el testimonio de fe que nos dan! Es así como Dios se revela y nos hace conocer el misterio de su presencia en nuestra vida.

El texto del evangelio de este cuarto domingo de Adviento no incluye el Cántico de María (Lc 1,46 -56) y traza apenas la descripción de la visita de María a Isabel (Lc 1,39-45). En este breve comentario nos tomamos la libertad de incluir también el Cántico de María, porque ayuda a entender mejor toda la grandeza de la experiencia que las dos mujeres han tenido en el momento de la visita. El Cántico revela que la experiencia que María tuvo en el momento del saludo de Isabel le ayuda a percibir la presencia del misterio de Dios, no sólo en la persona de Isabel, sino en su misma vida y en la historia de su pueblo.

Durante la lectura del texto, trata de estar atento a lo que sigue: “¿Con cuales gestos, palabras y comparaciones, tanto Isabel como María, expresan el descubrimiento de la presencia de Dios en sus vidas?”

Una división del texto para ayudar en la lectura:

Lucas 1,39-40: María sale de su casa para visitar a su prima Isabel

Lucas 1,41: Oyendo el saludo de María, Isabel experimenta la presencia de Dios

Lucas 1,42-44: Saludo de Isabel a María

Lucas 1,45: El elogio de Isabel a María

Evangelio Lucas  1, 39-45
39 En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.41 En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo 42 y exclamó a gritos: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43 y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? 44 Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. 45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
Un momento de silencio orante para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
Meditacio (Meditación) ¿Que nos dice el texto?
Algunas preguntas para ayudarnos en la meditación y en la oración.

a) ¿Cuál es el punto de este texto que más te ha gustado o que ha llamado más tu atención? ¿Por qué?

b) ¿Cuáles son los gestos, las palabras y las comparaciones que expresan el descubrimiento de Isabel sobre la presencia de Dios en su vida y en la vida de María?

c) ¿Con cuáles gestos, palabras o comparaciones expresa María el descubrimiento que hace de la presencia de Dios en su vida, en la vida de Isabel y en la historia de su pueblo?

d) ¿Cuál es la causa de la alegría de las dos mujeres?

e) ¿Cuál es el símbolo del Viejo Testamento que se recuerda y se actualiza en la descripción de esta visita?

f) ¿Dónde y cómo la alegría de la presencia de Dios se da hoy en mi vida y en la vida de mi familia y comunidad?

Una clave de lectura  para aquéllos que quisieran profundizar en el tema

Contexto de ayer y de hoy:

En el Evangelio de Mateo la infancia de Jesús se centra en torno a la persona de José, padre putativo de Jesús. Y a través de “José, esposo de María” (Mt 1,16) es como Jesús llega a ser descendiente de David, capaz de cumplir las promesas hechas a David. En el Evangelio de Lucas, al contrario, la infancia de Jesús se centra en torno a la persona de María, “esposa de José” (Lc 1,27). Lucas no habla mucho de María, pero lo que dice es de una gran profundidad e importancia. Presenta a María como modelo de vida de las comunidades cristianas. La clave de este modo de mirar a María es la Palabra de Jesús con respecto a su madre: “Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc 11,28). En el modo en el que María se comporta con la Palabra de Dios, Lucas ve la actitud más correcta por parte de la comunidad para relacionarse con la Palabra de Dios: acogerla, encarnarla, interiorizarla, rumiarla, hacerla nacer y crecer, dejarse plasmar por ella, aunque muchas veces no la entendamos y nos haga sufrir. Esta es la visión que hace de telón de fondo en los capítulos 1 y 2 del evangelio de Lucas, que hablan de María, la Madre de Jesús. O sea, cuando Lucas habla de María, piensa en las comunidades cristianas de su tiempo que vivían dispersas en las ciudades del Imperio Romano. María es el modelo de la comunidad fiel. Y, fiel a esta tradición bíblica, el último capítulo de la “Lumen Gentium” del Vaticano II que habla de la Iglesia, representa a María como modelo de la Iglesia.

El episodio de la visita de María a Isabel indica otro aspecto típico de Lucas. Todas las palabras y actitudes, sobre todo el Cántico de María, forman una gran celebración de alabanza. Parece la descripción de una liturgia solemne.

Haciendo así, Lucas evoca un doble ambiente: el ambiente orante en el que Jesús nace y crece en Palestina, y el ambiente litúrgico y celebrativo en el que las comunidades cristianas viven su fe. Enseña a transformar una visita de Dios en servicio a los hermanos.

Comentario del texto:

Lucas 1,39-40: María va a visitar a Isabel

Lucas pone el acento en la prontitud de María para responder a las exigencias de la Palabra de Dios. El ángel le anuncia que Isabel está encinta e inmediatamente María se pone en camino para verificar lo que el ángel le ha anunciado. Sale de casa para ir a ayudar a una persona que tiene necesidad de ayuda. De Nazaret hasta las montañas de Judea son casi más de cien kilómetros No existían ni autobuses ni trenes. María escucha la Palabra y la pone en práctica de la forma más eficiente.

Lucas 1,41-44: El saludo de Isabel

Isabel representa al Viejo Testamento que termina. María el Nuevo que empieza. El Viejo Testamento acoge al nuevo con gratitud y confianza, reconociendo en él el don gratuito de Dios que viene a realizar y a completar todas las esperanzas de las gentes.

En el encuentro entre las dos mujeres se manifiesta el don del Espíritu que hace saltar de gozo al niño en el seno de Isabel.

La Buena Noticia de Dios revela su presencia en una de las cosas más comunes de la vida humana, como es, dos mujeres de casa que se hacen una visita para ayudarse. Visita, alegría, gravidez, hijos, ayuda mutua, casa, familia: y es en esto en lo que Lucas quiere que las comunidades (y todos nosotros) sintamos y descubramos la presencia del Reino.

Hasta hoy, las palabras de Isabel, forman parte del salmo más conocido y más recitado en todo el mundo, a saber, el Ave Maria.

Lucas 1,45: El elogio de Isabel a María

“Dichosa la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor”. Es el mensaje de Lucas a las Comunidades: creer en la palabra de Dios, que tiene la fuerza de realizar lo que nos dice. Es la Palabra que crea. Genera vida nueva en el seno de una virgen, en el seno del pueblo pobre y abandonado que la acoge con fe. Este elogio que Isabel hace a María se completa con el elogio que Jesús hace de su madre: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc 11,28).

Ampliando las informaciones

Lucas 1 y 2: Fin del Viejo Testamento, comienzo del Nuevo Testamento

En los dos primeros capítulos de Lucas, todo gira en torno al nacimiento de dos criaturas: Juan y Jesús. Los dos capítulos nos hacen sentir el perfume del Evangelio de Lucas. En ellos el ambiente es de alabanza y de ternura. Del principio hasta el fin, se alaba y se canta la misericordia de Dios que, finalmente, irrumpe para cumplir sus promesas. Y las cumple a favor de los pobres, los anawin, de aquellos, que saben esperar su venida: Isabel, Zacarías, María, José, Simeón, Ana los pastores y los tres magos.

El primero y el segundo capítulo del Evangelio de Lucas son muy conocidos, pero pocos meditados con profundidad. Lucas escribe imitando los escritos del Viejo Testamento. Es como si los dos primeros capítulos de su evangelio fuesen los últimos del Viejo Testamento, abriendo así la puerta para la venida del Nuevo. Estos dos capítulos son el umbral entre el Viejo y el Nuevo Testamento. Lucas quiere mostrar a Teófilo que las profecías se están realizando. Jesús cumple el Viejo y da comienzo al Nuevo. 

Estos dos capítulos del Evangelio de Lucas no son historia en el sentido de como hoy nosotros entendemos la historia. Funcionaban, mucho más como un espejo, en el cual los destinatarios del evangelio, los cristianos convertidos del paganismo descubrían que Jesús había venido a cumplir las profecías del Viejo Testamento y a responder a las más profundas aspiraciones del corazón humano. Eran también el símbolo de lo que estaba sucediendo en las comunidades del tiempo de Lucas. Las comunidades venidas del paganismo nacieron de las comunidades de judíos convertidos. Pero serán diversas. El Nuevo no corresponde del todo a lo que el Viejo imaginaba y esperaba. Era “signo de contradicción” (Lc 2,34), causaba tensiones y era fuente de mucho dolor. En la conducta de María, Lucas presenta un modelo de cómo reaccionar y perseverar en el Nuevo.

Oratio (Oración) ¿Qué decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra?
Salmo 15 (14)

El Señor es mi luz, ¿a quién temeré?  

Yahvé es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
Yahvé, el refugio de mi vida,
¿ante quién temblaré?
Cuando me asaltan los malhechores
ávidos de mi carne, ellos, adversarios y enemigos,
tropiezan y sucumben.
Aunque acampe un ejército contra mí,
mi corazón no teme;
aunque estalle una guerra contra mí,
sigo confiando.
Una cosa pido a Yahvé,
es lo que ando buscando:
morar en la Casa de Yahvé
todos los días de mi vida,
admirar la belleza de Yahvé
contemplando su templo.
Me dará cobijo en su cabaña
el día de la desgracia;
me ocultará en lo oculto de su tienda,
me encumbrará en una roca.
Entonces levantará mi cabeza
ante el enemigo que me hostiga;
y yo ofreceré en su tienda
sacrificios de victoria.

 

Cantaré, tocaré para Yahvé .
Escucha, Yahvé, el clamor de mi voz,
¡ten piedad de mí, respóndeme!
Digo para mis adentros:
«Busca su rostro».
Sí, Yahvé, tu rostro busco:
no me ocultes tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.
No me abandones, no me dejes,
Dios de mi salvación.
Si mi padre y mi madre me abandonan,
Yahvé me acogerá.
Señálame, Yahvé, tu camino,
guíame por senda llana,
pues tengo enemigos.
No me entregues al ardor de mis rivales,
pues se alzan contra mí testigos falsos,
testigos violentos además.
Creo que gozaré de la bondad de Yahvé
en el país de la vida.
Espera en Yahvé, sé fuerte,
ten ánimo, espera en Yahvé

Contemplatio (Contemplación-Acción) ¿Qué compromiso nos exige la escucha de la Palabra?

La contemplación es el saber adherirse con el corazón y la mente al Señor que con su Palabra nos transforma en personas nuevas que cumplen siempre su querer. “Sabiendo estas cosas, seréis dichosos si las ponéis en práctica.” (Jn 13,17)

Oración final

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.


Lecturas de Domingo 4º de Adviento

Ciclo C Par

1ª Lectura
Miqueas 5, 1-4a

Esto dice el Señor: «Y tú, Belén Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti voy a sacar al que ha de gobernar Israel; sus orígenes son de antaño, de tiempos inmemoriales.

Por eso, los entregará hasta que dé a luz la que debe dar a luz, el resto de sus hermanos volverá junto con los hijos de Israel.

Se mantendrá firme, pastoreará con la fuerza del Señor, con el dominio del nombre del Señor, su Dios; se instalarán, ya que el Señor se hará grande hasta el confín de la tierra.

Él mismo será la paz».

Salmo Responsorial.
Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19

R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines,
resplandece; despierta tu poder
y ven a salvarnos. R.

Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó,
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R.

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R.

2ª Lectura
 Hebreos 10, 5-10

Hermanos:
Al entrar Cristo en el mundo dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias.

Entonces yo dije: He aquí que vengo – pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí – para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad».

Primero dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos, ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley. Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».

Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.