AÑO 2022 CICLO (C) Par

7º DOMINGO DE PASCUA  LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

La misión de la Iglesia: Testimoniar el perdón que Dios nos ofrece a todos

Lectio Divina* Lucas 24, 46-53     29 de Mayo  2022

Oración inicial

Shadai, Dios de la montaña, que haces de nuestra frágil vida la roca de tu morada, conduce nuestra mente a golpear la roca del desierto, para que brote el agua para nuestra sed. La pobreza de nuestro sentir nos cubra como un manto en la obscuridad de la noche y abra el corazón, para acoger el eco del Silencio y así el alba, envolviéndonos en la nueva luz matutina, nos lleve con las cenizas consumadas por el fuego de los pastores del Absoluto, que han vigilado por nosotros junto al Divino Maestro, al sabor de la santa memoria.

Lectio (Lectura) ¿Qué dice el texto?
Evangelio Lucas 24, 46-53
46 y les dijo: «Así está escrito: que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día 47 y que se predicaría en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. 48 Vosotros sois testigos de estas cosas. 49 «Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Vosotros permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto.» 50 Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. 51 Y, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. 52 Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con gran gozo. 53 Y estaban siempre en el Templo bendiciendo a Dios.

Momento de silencio orante: Dejamos que la voz del Verbo resuene en nosotros.

Meditacio (Meditación) ¿Que nos dice el texto?-
Algunas preguntas:

– En el nombre del Señor. Esto que vivo cada día ¿en nombre de quién lo hago?

– A todas las gentes. ¿Tengo un corazón capaz de acoger a todos o, más bien, discrimino fácilmente según mis puntos de vista?

– Quedarse en la ciudad. ¿Consigo estar en las situaciones más difíciles, o intento antes de entender el sentido, de eliminarlas?

– Mi oración. ¿Alabo al Señor por lo que realiza en mi vida o más bien pido por mí?

Clave de lectura:

Pocas líneas que hablan de vida, de movimiento, de camino, de encuentro. Objetivo que cumple el así está escrito y todas las gentes. El camino es el trazado por el testimonio.

Los apóstoles son los enviados, no llevan nada propio, pero se hacen vida, movimiento, camino, encuentro, camino que hace florecer la vida a cualquier parte que llegue.

v.46. “Así está escrito: que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día”

¿Qué está escrito?¿Dónde? La única escritura que nosotros conocemos es la de un encuentro. Dios parece que no pueda hacer nada sin el hombre y por esto lo va a buscar, donde se halle, y no se rinde hasta que no lo abraza. Esto es lo que está escrito. Un amor eterno, capaz de descender en el padecer, de beber hasta el fondo el cáliz del dolor con tal de ver el rostro del hijo amado. En los abismos de la no vida, Cristo desciende para coger la mano del hombre y acompañarlo a la casa. Tres días. Tres momentos. Pasión, muerte, resurrección. Esto es lo que está escrito. Para Cristo y para todo el que le pertenezca. Pasión: Tú te entregas con confianza y el otro hace de ti lo que quiere, te abraza o te destroza, te acoge o te rechaza…pero tú continúas amando, hasta el fin. 

Muerte: Una vida que no retrocede …muere, se acaba, pero no por siempre, porque la muerte tiene poder sobre la carne, el espíritu que viene de Dios regresa a Dios. Resurrección: Todo se esclarece y tiene sentido a la luz de la Vida: el amor entregado no muere, resucita siempre.

v.47. Y que se predicaría en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. La palabra de Jesús, pronunciada en la historia, no se para. Tiene necesidad de anunciadores. Y los apóstoles van, mandados en el nombre santo de Dios. Van a todas las gentes. No ya a un pueblo elegido, sino a todos los hombres elegidos. Van a sorprender por la espalda a sus hermanos y a convertirlos, a ponerlos de frente y decirles: ¡Todo se te ha perdonado, puedes volver a la vida divina, Jesús ha muerto y resucitado por ti! No es una invención la fe. Vengo de Jerusalén. He visto con mis ojos, lo he experimentado en mi vida. No te cuento otra cosa que mi historia, una historia de salvación.

v.48. Vosotros sois testigos de estas cosas. A Dios se le conoce por experiencia. Ser testimonio quiere decir llevar escrita en la piel, cosida sílaba por sílaba, la palabra que es Cristo. Cuando un hombre ha sido tocado por Cristo, se convierte en una lámpara y, aunque no quiera, resplandece. Y si la llama quisiese apagarla, se vuelve a encender, porque la luz nos es de la lámpara, sino del Espíritu, centrado en el corazón que irradia sin fin la comunión eterna.

v.49. “Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre, pero vosotros permaneced en la ciudad, hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto”. Las promesas de Jesús se cumplen. Él se va, pero no deja huérfanos a sus amigos. Sabe que tienen necesidad de la presencia constante de Dios. Y Dios vuelve a venir al hombre. Esta vez no ya en la carne, sino invisiblemente en el fuego de un amor impalpable, en el ardor de un vínculo que jamás se romperá, el arco iris de la alianza ratificada. El esplendor de la sonrisa de Dios, el Espíritu Santo. Revestidos de Cristo, revestidos del Espíritu los apóstoles no tendrán ya miedo y podrán finalmente andar.

v.50. Los sacó hasta cerca de Betania y alzando las manos los bendijo. El momento de dejarlos es solemne. Betania el lugar de la amistad. Jesús alza las manos y bendice a los suyos. Un gesto de saludo que es un don. Dios no se aleja de los suyos, simplemente los deja para volver con otra vestimenta.

v.51 Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Toda separación es siempre un hecho que comporta desagrado. Pero en este caso la bendición es un legado de gracia. Y los apóstoles viven una comunión con su Señor tan grande, que no se dan cuenta de la separación.

v.52. Ellos, después de postrarse ante Él, volvieron a Jerusalén con gran gozo. El gozo de los apóstoles es grande, gozo de volver por los caminos de Jerusalén con un tesoro sin medida, el tesoro de la pertenencia. La humanidad de Cristo entra en cielo, es una puerta que se abre para no cerrarse jamás. El gozo de la vida sobreabundante que Cristo ha vertido en la experiencia de ellos no desaparecerá más.

v.53. Y estaban siempre en el Templo alabando a Dios. Estar… un verbo importantísimo para el cristiano. Estar supone una fuerza particular, la capacidad de no huir de las situaciones, sino de vivirlas gustándolas hasta el fondo. Estar. Un programa evangélico para entregar a todos. Entonces la alabanza surge sincera, porque en el estar, la voluntad de Dios aparece como bebida saludable e inebriante de felicidad.

Reflexión:

El testimonio de la caridad es sin duda en la vida eclesial el espejo más terso para la evangelización. Es el elemento que limpia el terreno para que cuando la semilla de la Palabra caiga lleve fruto abundante. No puede la buena noticia escoger otros caminos para llegar al corazón de los hombres, sino la del amor recíproco, una experiencia que conduce directamente a la fuente: “¡Este es mi mandamiento que os améis los unos a los otros como yo os he amado!” (Jn 15,12). Todo esto encuentra comprobación en la primera Iglesia: “Por esto hemos conocido el amor. Él ha dado su vida por nosotros; por tanto también nosotros debemos dar la vida por los hermanos.” (1 Jn 3,16). El discípulo que ha encontrado y conocido a Jesús, el discípulo amado, sabe que no puede hablar de Él y no recorrer el camino que Él ha recorrido. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6) ¿Qué mejores palabras para decir que el camino maestro de toda evangelización es el amor gratuito? Cristo es el camino para evangelizar. Cristo es la verdad para dar en la evangelización. Cristo es la vida evangelizada. Y es evangelización el amor con el cual nos ha amado, un amor entregado sin condiciones, que no retrocede, sino que avanza hasta el fin fiel a sí mismo, a costa de morir sobre una cruz de maldición, para mostrar el rostro del Padre como rostro de Amor, un Amor que respeta la libertad del hombre, aún cuando esto signifique rechazo, desprecio, agresión, muerte. “La caridad cristiana tiene en sí misma una gran fuerza evangelizadora. En la medida en que sabe hacerse signo y transparencia del amor de Dios, abre mente y corazón al anuncio de la Palabra de verdad. Deseoso de autenticidad y de concisión el hombre de hoy, como decía Pablo VI, aprecia más los testimonios que los maestros y en general, sólo después de haber conseguido el signo tangible de la caridad se deja guiar para descubrir la profundidad y las exigencias del amor de Dios” (CEI, Evangelizzazione e testimonianza della carità, en Enchiridion CEI, vol. 1-5, EDB, Bologna 1996 n.24). Motivar y sostener la apertura a los otros en el servicio es deber de toda acción pastoral que quiera evidenciar la relación profunda que existe entre fe y caridad a la luz del evangelio, y aquella nota característica del amor cristiano que es la proximidad, la cercanía, el cuidar de los otros (cfr. Lc 10,34).

Oratio (Oración) ¿Qué decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra?
Salmo 22, 23-32

Contaré tu fama a mis hermanos,
reunido en asamblea te alabaré:
«Los que estáis por Yahvé, alabadlo,
estirpe de Jacob, respetadlo,
temedlo, estirpe de Israel.
Que no desprecia ni le da asco
la desgracia del desgraciado;
no le oculta su rostro,
le escucha cuando lo invoca».
Tú inspiras mi alabanza
en plena asamblea,
cumpliré mis votos ante sus fieles.
Los pobres comerán, hartos quedarán,
los que buscan a Yahvé lo alabarán:
«¡Viva por siempre vuestro corazón!».

Se acordarán, volverán a Yahvé
todos los confines de la tierra;
se postrarán en su presencia
todas las familias de los pueblos.
Porque de Yahvé es el reino,
es quien gobierna a los pueblos.
Ante él se postrarán
los que duermen en la tierra,
ante él se humillarán
los que bajan al polvo.
Y para aquel que ya no viva
su descendencia le servirá:
hablará del Señor a la edad venidera,
contará su justicia al pueblo por nacer:
«Así actuó el Señor».

Contemplatio ¿Qué compromiso nos exige la escucha de la Palabra?

Señor, comprendo que la evangelización exige una profunda espiritualidad, autenticidad y santidad de testimonios, personas maduras en la fe, capaces de encontrarse juntos para hacer de la propia experiencia de fe un lugar de encuentro y de crecimiento en un contacto de persona a persona que construya relaciones profundas y abiertas a lo eclesial, al mundo, a la historia. Y yo me siento ahora inepto. En un contexto en el cual el continuo aparecer de imágenes, palabras, propuestas, proyectos, crónicas, desorienta y casi emborracha el pensamiento y elimina el sentir, el testimonio se levanta como palabra privilegiada para una parada de reflexión, para un momento de pensar tranquilo. ¿Y si yo soy el primero en dejarme arrastrar por aquellas imágenes, palabras, proyectos? De una cosa estoy seguro, y esto me conforta. También el más bello testimonio se revelaría con el tiempo impotente, si no estuviese iluminado, justificado, explicitado por un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús. La Buena Noticia, proclamada por el testimonio de vida, pronto o tarde necesita anunciarse por la palabra de vida. Daré razón de mi esperanza proclamando tu nombre, tu enseñanza, tu vida, tus promesas, tu misterio de Jesús de Nazaret e Hijo de Dios. Pienso que sea para mí el camino más sencillo para suscitar el interés por conocer y encontrarte a ti, Maestro y Señor, que ha elegido vivir como hijo del hombre para revelarnos el rostro del Padre.

Toda pastoral que hoy se encuentre en cadenas por causa de la fe podrá pedirte a ti, Dios, que se abra la puerta de la predicación para anunciar el misterio de Cristo, la predicación, que como palabra divina, obra en todo aquel que cree.

Oración final

*(ocarm.org)


Lecturas del Domingo 7º de Pascua
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Ciclo (C) Par

1ª Lectura 
Hc.  1, 1-11
En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».
Les dijo:
«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

Salmo Responsorial
Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9
R. DIOS ASCIENDE ENTRE ACLAMACIONES; EL SEÑOR, AL SON DE TROMPETAS.
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.
Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

2ª Lectura
EFESIOS 1, 17-23
Hermanos:
El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.
Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.