AÑO 2020-21   Ciclo(B) Impar

23º DOMINGO del Tiempo Ordinario   

Curación del sordomudo

Jesús vuelve a dar al pueblo el don de la Palabra

Lectio Divina*  Marcos 7, 31-37   5 de Septiembre  2021

Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Lectio (Lectura) ¿Qué dice el texto?.

Una clave de lectura:

La liturgia de este domingo nos pone delante a Jesús que cura un sordomudo en la tierra de la Decápolis y recibe del pueblo este elogio: “¡Todo lo ha hecho bien; a los sordos hace oír y a los mudos hablar!” Este elogio se inspira en algunas frases de Isaías (Is 29,8-19; 35,5-6; 42,7) y demuestra que el pueblo estaba viendo en Jesús la venida de los tiempos mesiánicos. Jesús mismo había usado esta frase para responder a los discípulos de Juan: “Id y contad a Juan lo que habéis oído y visto: Los ciegos ven, los sordos oyen, los mudos hablan” (Mat 11,4-5).

Los primeros cristianos usaban la Biblia para aclarar e interpretar las acciones y conductas de Jesús. Hacían esto para expresar su fe de que Jesús era el Mesías, aquél que debía realizar la promesa y para poder entender mejor todo lo que Jesús había hecho y enseñado en aquellos pocos años que Jesús había pasado en medio de ellos en Palestina.

Una división del texto para ayudar a la lectura:

Marcos 7,31: descripción geográfica: Jesús está en un territorio fuera de la Judea

Marcos 7,32: la situación del hombre: sordomudo

Marcos 7, 33-34: el gesto de Jesús para curar al hombre

Marcos 7,35: el resultado de la acción sanadora de Jesús

Marcos 7,36:  la recomendación del silencio no es obedecida

Marcos 7,37: el elogio del pueblo

Evangelio Marcos 7, 31-37
31 Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. 32 Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. 33 Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua.34 Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effetá», que quiere decir: «¡Ábrete!» 35 Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. 36 Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. 37 Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Momento de silencio orante : para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

Meditacio (Meditación) ¿Que nos dice el texto?

Algunas preguntas para ayudarnos en la meditación y en la oración.

a) ¿Cuál es el punto del texto que más te ha gustado o que ha llamado más tu atención? ¿Por qué?

b) Según el texto ¿cuáles son las costumbres que los fariseos enseñaban a la gente?¿Qué crítica hace Jesús en relación con los fariseos?

c) En el texto ¿cuál es el nuevo camino que Jesús señala a la gente para llegar a Dios?

d) En nombre de la “tradición de los antiguos” no observaban los mandamientos. ¿Sucede esto hoy? ¿Dónde y cuándo?

e) Los fariseos eran judíos practicantes, pero su fe estaba separada de la vida de la gente. Por esto Jesús los critica. ¿Nos criticaría hoy Jesús? ¿En qué?

Para aquéllos que quieren profundizar en el tema

Otras informaciones sobre el Evangelio de Marcos

Comentario al texto

Marco 7,31: Jesús en la tierra de la Decápolis 

El episodio de la curación del sordomudo es poco conocido. Marcos no dice claramente dónde se encuentra Jesús. Da a entender que está fuera de la Palestina, en tierra de paganos, atravesando una región llamada Decápolis: Decapolis significa, literalmente Diez ciudades. Era pues una región de diez ciudades al sudeste de Galilea, cuya población era pagana, marcada por la cultura helenista.

Marcos 7,32: Un sordomudo es llevado a Jesús.

Aun cuando no estaba en su propia tierra, Jesús es conocido como uno que puede curar enfermos. Por esto el pueblo le lleva un hombre sordo que habla con dificultad. Se trata de una persona que no puede comunicarse con los otros. Es la imagen de muchas personas que hoy viven masificadas en las grandes ciudades en completa soledad, sin la posibilidad de comunicación

Marcos 7,33-34: Una curación diferente

El modo de curar es diferente. El pueblo deseaba que Jesús impusiese simplemente las manos sobre el enfermo. Pero Jesús va mucho más allá de la petición. Jesús lleva al hombre lejos de la gente, pone los dedos en los oídos y con la saliva le toca la lengua y miró al cielo, suspiró profundamente y dijo: «Effetá», que significa “¡Ábrete”! El dedo en los oídos recuerda la frase de los magos de Egipto que decían: “Aquí está el dedo de Dios” (Ex 8,15) y también la frase del salmista: “¡Abriste mis oídos!” (Sal 40,7). El toque de la lengua con la saliva restablece en ella la facultad de hablar. En la opinión del pueblo de aquel tiempo, la saliva tenía un poder medicinal. La mirada hacia lo alto indica que la curación viene de Dios. El gemido es un modo de súplica.

Marcos 7,35: El resultado de la curación

En el mismo instante, los oídos del sordo se abrieron, la lengua se soltó y el hombre comenzó a hablar correctamente. ¡Jesús desea que el pueblo abra los oídos y suelte la lengua! ¡También hoy! En muchos lugares, a causa del comportamiento del poder religioso, el pueblo está callado y no habla. Es muy importante que el pueblo pueda recuperar la palabra dentro de la Iglesia para poder expresar su experiencia de Dios y así enriquecerse todos, incluso el clero.

Marcos 7,36: Jesús no quiere publicidad

Jesús ordena que no cuenten lo que ha sucedido. Algunas veces se exagera la importancia que el evangelio de Marcos atribuye a la prohibición de divulgar la curación, como si Jesús tuviese un secreto que debía mantener. De hecho, algunas veces Jesús ordena no divulgar la curación (Mc 1,44; 5,43; 7,36; 8,26). Él pide silencio, pero obtiene el resultado contrario.

Cuanto más prohíbe, tanto más la Buena Nueva se difunde (Mc 1,28.45; 3,7-8; 7,36-37). Por otra parte, en la mayoría de los casos, o sea en todas las otras veces que Jesús obra un milagro, no pide silencio. Es más, una vez pide publicidad (Mc 5,19).

Marcos 7,37: El elogio del pueblo

Todo el pueblo quedó admirado y dijo: “¡Todo lo hizo bien!” Esta afirmación hace recordar la creación: “Dios vio que todo lo que había hecho era muy bueno” Gén 1,31). A pesar de la prohibición, las personas que asisten a la curación empiezan a proclamar lo que habían visto, resumiendo la Buena Noticia de Jesús con estas palabras: “¡Todo lo ha hecho bien!” Es inútil prohibir hablar. ¡La fuerza interna de la Buena Nueva es tan grande que se divulga por sí misma! ¡ Quien ha hecho la experiencia de Jesús, lo cuenta a los demás lo quieran o no!

Información sobre las divisiones dentro del Evangelio de Marcos

1ª Clave: El Evangelio de Marcos ha sido escrito para ser leído y escuchado en comunidad.

Cuando lees un libro estando solo, puedes interrumpir siempre y volver atrás para enlazar una cosa con otra. Pero cuando estás en comunidad y alguno está leyendo el Evangelio delante de todos, no puedes gritar: “¡Párate. Lee otra vez! ¡No he entendido bien!” Un libro para ser escuchado en celebraciones comunitarias tiene un modo diverso de dividir el tema, de otro libro escrito para ser leído de modo individual.

2ª Clave: El Evangelio de Marcos es una narración.

Una narración es como un río. Recorriendo el río en barca, no se perciban las divisiones de las aguas. El río no tiene divisiones. Es un solo fluir, desde el principio hasta el fin. En el río, las divisiones las haces tú a partir de la orilla. Por ejemplo, puedes decir: “ ¡Qué bello espacio de río el que va de aquella casa en la curva, hasta aquella palmera que está tres curvas después!” Pero en el agua no se ve ninguna división. La narración de Marcos fluye como un río. Sus divisiones las encuentran los oyentes en la orilla, o sea en los lugares por los que Jesús pasa, en las personas que Él encuentra, en los caminos que recorre. Estas indicaciones en las márgenes ayudan a los oyentes a no perderse en medio de tantas palabras y acciones de Jesús y sobre Jesús. El cuadro geográfico ayuda al lector, o lectora, a caminar con Jesús, paso a paso, de la Galilea hasta Jerusalén, del lago hasta el calvario.

3ª Clave: El Evangelio de Marcos ha sido escrito para ser leído de una sola vez

Los hebreos así leían los libros pequeños del Antiguo Testamento. Por ejemplo, en la noche de Pascua leían de una sola vez todo el libro del Cantar de los Cantares. Algunos expertos creen que el Evangelio de Marcos ha sido escrito para ser leído de una sola vez todo entero en la noche de Pascua. Ahora bien, a fin de que los oyentes no se cansaran, la lectura debía tener sus divisiones, sus pausas. Porque, cuando una narración es larga, como la del Evangelio de Marcos, su lectura debe interrumpirse de vez en cuando. Se debe tener pausas en algunos momentos. Si no, los oyentes se pierden. Estas pausas ya estaban previstas por el mismo autor de la narración. Estaban señaladas con pequeños sumarios entre una lectura larga y otra. Estos sumarios son como bisagras que recogían lo que se había leído antes y abrían el camino a lo que venía después. Esto permite pararse y empezar de nuevo, sin interrumpir la secuencia de la narración. Eso ayuda al oyente a situarse dentro del río de la narración que fluye. El Evangelio de Marcos tiene muchas de estas pausas que permiten descubrir y seguir el recorrido de la Buena Noticia de Dios que Jesús reveló y que Marcos nos cuenta. En total hay seis bloques de lecturas más largas, intercaladas de pequeños bisagras o sumarios, donde es fácil hacer una breve pausa.

Basándonos en estas tres claves, presentamos aquí una división del Evangelio de Marcos. Otros lo dividen diversamente. Cada división tiene su marca distintiva y su valor. El valor de una división es aquél de abrir uno de los muchos modos de entrar en el texto, de ayudarnos a descubrir algo de la Buena Nueva de Dios y de llevarnos a percibir el camino que Jesús abrió para nosotros hacia Dios y hacia los hermanos.

Introducción: Mc 1,1-13: Comienzo de la Buena Nueva

Prepara el anuncio  : Sumario: 1,14-15

1ª lectura: Mc 1,16-3,16 : Crece la Buena Nueva

Aparece el conflicto: Sumario: 3,7-12

2ª lectura: Mc 3-13-6,6: Crece el conflicto

Aparece el Misterio: Sumario: 6,7-13

3ª lectura: Mc 6,14-8,21: Crece el Misterio

Aparece el no entendimiento : Sumario: 8,22-26

4ª lectura: Mc 8,27-10,45: Crece el no entendimiento

Aparece luz obscura de la Cruz : Sumario: 10,46-52

5ª lectura: Mc 11,1-13,32: Crece la luz obscura de la Cruz

Aparecen la rotura y la muerte : Sumario: 13,33-37

6ª lectura: Mc 14,1-15,39: Crecen la rotura y la muerte

Aparece la victoria sobre la muerte : Sumario: 15,40-41

Conclusión: Mc 15,42-16,20: Crece la victoria sobre la muerte

Reaparece la Buena Nueva 

En esta división los títulos son importantes. Indican el soplo del Espíritu Santo, de la inspiración, que recorre todo el Evangelio. Cuando un artista se siente inspirado, trata de expresar esta inspiración en una obra de arte. La poesía o la imagen que resulta lleva en sí esta inspiración. La inspiración es como una fuerza eléctrica que corre invisible entre los hilos y enciende las lámparas en nuestras casas. Así, la inspiración corre invisible en las palabras de la poesía o en la forma de las imágenes para revelar o encender dentro de nosotros una luz igual o casi igual a la que brilló en el artista. Es por este motivo por el que las obras de arte nos atraen tanto. Lo mismo sucede cuando leemos o meditamos el Evangelio de Marcos. El mismo Espíritu o la Inspiración que mueve a Marcos a escribir el texto, queda presente en el hilo de las palabras de su Evangelio. A través de su lectura atenta y orante, este Espíritu entra en acción y comienza a obra en nosotros. Así, poco a poco, descubrimos el rostro de Dios que se reveló en Jesús y que Marcos nos comunica en su libro.

Oratio (Oración) ¿Qué decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra?
Salmo 131

Abandono filial

Mi corazón, Yahvé, no es engreído,
ni son mis ojos altaneros.
No doy vía libre a la grandeza,
ni a prodigios que me superan.
No, me mantengo en paz y silencio,
como niño en el regazo materno.
¡Mi deseo no supera al de un niño!
¡Espera, Israel, en Yahvé
desde ahora y por siempre!

Contemplatio (Contemplación-Acción) ¿Qué compromiso nos exige la escucha de la Palabra?.
Oración final

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

*(orcam.org)


Lecturas de 23º Domingo del T. O

Ciclo B Impar

1ª Lectura
Isaías 35, 4-7a


Decid a los inquietos:

«Sed fuertes, no temáis.
¡He aquí vuestro Dios!
Llega el desquite,
la retribución de Dios.
Viene en persona y os salvará.

Entonces se despegarán los ojos de los ciegos,
os oídos de los sordos se abrirán;
entonces saltará el cojo como un ciervo
y cantará la lengua del mudo,
porque han brotado aguas en el desierto
y corrientes en la estepa.

El páramo se convertirá en estanque,
el suelo sediento en manantial».

Salmo Responsorial
Sal 145, 7. 8-9a. 9bc- 10

R. Alaba, alma mía, al Señor.

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R.

2ª Lectura
Santiago 2, 1-5


Hermanos míos, no mezcléis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la aceptación de personas.

Suponed que en vuestra asamblea entra un hombre con sortija de oro y traje lujoso, y entra también un pobre con un traje mugriento; si vosotros atendéis al que lleva el traje de lujo y le decís: «Tú siéntate aquí cómodamente», y al pobre le decís: «Tú quédate ahí de pie» o «siéntate en el suelo, a mis pies», ¿no estás haciendo discriminaciones entre vosotros y convirtiéndoos en jueces de criterios inicuos?

Escuchad, mis queridos hermanos: ¿acaso no eligió Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman?