Tendrá cuatro edificios de una sola planta

NAVALÓN, 6 DIC. (AVAN).-Los Hermanitos del Cordero han comenzado ya las obras de construcción de su nuevo monasterio “Lumen Crucis” situado en la pedanía de Navalón, en el término municipal de la localidad valenciana de Moixent.

El monasterio contará con cuatro edificios de una sala planta. Uno de ellos con celdas y zonas comunes, otro para las instalaciones de electricidad y bomba de agua, una casa con una sala multiusos y una capilla, según publica en su último número el periódico de la diócesis PARAULA.

“El pasado verano recibimos la licencia de obras y durante estos meses hemos ido trabajando para acondicionar el terreno con la ayuda de muchos jóvenes de España, Francia, Bélgica y otros países europeos”, han añadido.

Así, los hermanitos con ayuda de los jóvenes están construyendo los cimientos cavando a mano con palas las zanjas. Durante los últimos meses han ido llegando los primeros camiones con materiales para la obra, la mayoría de ellos donados debido al carácter mendicante de la fraternidad que ha mostrado su agradecimiento “porque estamos siendo testigos de tanta bondad en estos tiempos tan difíciles”, han explicado.

Igualmente, los albañiles que ya están trabajando en el terreno proceden de la localidad de Navalón y ya colaboraron en la construcción del pequeño monasterio cercano de “La Transfiguración” de las Hermanitas del Cordero. Además, desde la fraternidad aseguran que “los albañiles se alegran de poder trabajar de nuevo para el ´jefe de arriba` como ellos lo llaman”.

En julio de 2012 la fraternidad recibió oficialmente la propiedad del terreno donado por una familia de Valencia con una extensión de cinco hectáreas donde ahora se está construyendo el monasterio.

Los Hermanitos del Cordero ya cuentan en Valencia con unas dependencias que la parroquia de San Esteban cedió a la fraternidad y una pequeña casa en el monasterio de La Transfiguración de Navalón.

La comunidad del Cordero fue reconocida en la Iglesia el 6 de febrero de 1983 por monseñor Jean Chabbert, arzobispo de Perpiñan, y el 16 de julio de 1983 tomó parte de la familia de Santo Domingo. Utilizan los diminutivos hermanitos y hermanitas “para tener siempre presente que es en la pequeñez donde, según el evangelio, se revela el Señor”. Su carisma se basa en la vida contemplativa de entrega a los más desfavorecidos y su misión es predicar el Evangelio, sobre todo en los barrios pobres de la ciudades donde está implantada.

(Fotografías: Paraula)