El Arzobispo analiza la visión del cristianismo del filósofo español en los Cursos de Verano de la UCV en Santander

VALENCIA, 4 AGO. (AVAN).- Monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Valencia y Gran Canciller de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV), ha afirmado hoy que en el filósofo Julián Marías se ve la necesidad de que los pensadores cristianos estén presentes en la construcción de la sociedad”.

El prelado ha analizado hoy la visión del cristianismo de Julián Marías en el Curso de Verano de Pensamiento Cristiano de la UCV en Santander, que se centra en esta edición en la figura del filósofo español con motivo del centenario de su nacimiento.

En su intervención, monseñor Osoro ha estado acompañado por el obispo de Santander, monseñor Vicente Jiménez; José Luis Sánchez, vicerrector de Extensión Universitaria y Cultural de la UCV y director del curso; e Ildefonso Rodríguez, secretario del mismo.

“Para que un edificio no se derrumbe debe poseer unos buenos cimientos y una cultura que deja de tener a Dios en sus cimientos construye en muy malas condiciones» ha indicado el arzobispo de Valencia, y ha añadido que «en esta época es esencial la presencia de la vida cristiana y de sus pensadores en la construcción de esta sociedad, como lo hizo Marías». A este respecto, «resulta esencial para el ser humano que la Iglesia esté presente en la cultura”, ha aseverado el prelado.

El Gran Canciller de la UCV ha recordado que el filósofo vallisoletano “no tuvo vergüenza de decir que era cristiano y de pensar como tal” y que su figura invita al resto, fundamentalmente a los intelectuales no creyentes, “a que no olviden que la fe da al pensamiento una profundidad que saca al ser humano de sí mismo y le hace da una proyección maravillosa”.

En opinión de monseñor Osoro, el pensamiento de Marías posee una actualidad “tremenda” a causa de la pasión de éste por el hombre. “Descubrió que Dios tuvo también una gran pasión por el ser humano haciéndose uno de ellos», hasta el punto que «compartir ese fuerte sentimiento con Marías es una tarea urgente porque es ahí donde se halla la auténtica hondura del hombre”.

“Los cristianos hemos de aportar nuestra adhesión a Jesucristo, que configura un modo de saberse y decirse sobre sí mismo. Ése es uno de los siete ejes estructuradores de la fe de Marías, que la religión es un atributo exclusivo de la vida personal y, por tanto, se trata de una dimensión esencial de la vida del hombre, de la que no podemos prescindir”, ha advertido.

Otro de sus ejes es que en el cristianismo “se descubren las hondas dimensiones de la libertad, lo que supone también una responsabilidad”.

De igual modo, el Arzobispo de Valencia ha subrayado que “lo más innovador” del cristianismo para el intelectual español es “la inserción de Dios en la historia, la unión de la persona divina con la condición humana y lo que esto significa para la humanidad y el hombre concreto”.

“Una palabra clave en el pensamiento y la vida de Marías era el amor. Él explicó con mucho esmero y brillantez qué significa ese Dios cristiano que es amor, así como remarcó que el ser humano es criatura amorosa”, ha señalado.

El último de los siete ejes es la noción de pecado, “que él muestra que no es primeramente moral, sino que debe verse desde otras situaciones”.

Por último, el Arzobispo también se ha referido a lo “troncal” que resultó el Concilio Vaticano II para la vida de Marías: “Fue un momento de gran esperanza en que la Iglesia intenta dar respuesta al acompañamiento del ser humano en todas sus direcciones. Marías consideró que el Concilio abrió todas las puertas para que la Iglesia pudiese continuar en su afán de acceder a todas las situaciones del ser humano para acompañarlo”.

Fernando Alonso: “Las grandes lecciones de la amistad entre Ortega y Marías son la honradez intelectual, el valor del pensamiento y el compromiso con la verdad”

Tras la conferencia de Monseñor Osoro ha tenido lugar la intervención del escritor y analista cinematográfico Fernando Alonso, que ha analizado la “amistad creadora” de Marías con su maestro, el filósofo José Ortega y Gasset. En su ponencia, Alonso ha hecho especial hincapié en que las “grandes lecciones” que surgen de la amistad entre Ortega y Marías son “la honradez intelectual, el valor del pensamiento y el compromiso con la verdad”.

“Marías resulta un ejemplo de vida, de lucidez intelectual y, a última hora, un acicate para seguir pensando, para seguir adelante en cualquier circunstancia. Él y Ortega hicieron suyas en lo más hondo las tareas de la filosofía, siempre en busca de la verdad”, ha expuesto Alonso.

El escritor madrileño ha relatado la difícil situación de Marías tras el final de la guerra civil “a causa de su amistad y colaboración con otro hombre bueno, Julián Besteiro. Poco después fue traicionado y denunciado por un amigo de la Universidad, lo que le supuso a Marías unos meses de cárcel y el ostracismo en la universidad”.

En referencia a Ortega, exiliado tras la contienda nacional, Alonso ha apuntado que la “profunda alineación intelectual” de Marías con este también le perjudicó en su posible incorporación a los ambitos académicos. “Pero Marías nunca hubiera sido infiel a sí mismo para lograr un objetivo”, ha asegurado.

“Fueron amigos y creadores, en el más puro sentido de ambos términos, durante los 23 años en que se conocieron, hasta la muerte de Ortega. Su amistad intelectual se cifró, además, en pensar juntos, en construir unos instrumentos intelectuales independientes pero dentro de una fecunda relación de maestro y discípulo”, ha indicado.

Así, Alonso ha calificado de la metafísica de Ortega como “una innovación radical en la historia del pensamiento”; mientras que la continuación de esa “ingente tarea” por parte de Marías ha permitido que esa obra “no se haya desvanecido y, aún más, haya podido llegar hasta sus últimas conclusiones”.

Para el analista cinematográfico Ortega “alumbró la filosofía de la razón vital y puso al pensamiento español a la altura de su tiempo”. Tras su muerte y con un puñado de proyectos inconclusos y de obras no escritas, “fue Marías el que coronó esa aurora de la razón vital imaginada por Ortega. En ese sentido, Alonso ha subrayado que Antropología Metafísica y España inteligible son dos obras “capitales” del pensamiento contemporáneo.

Alonso ha definido finalmente la devoción de Marías por su maestro con las palabras de este último: «En Ortega había un temblor, pero hecho de serenidad. Ortega nos iba moldeando el alma. Nunca sabría decir lo que le debo. No es posible decirlo, hay que serlo. Lo que Ortega ha sido en este siglo, pocos lo saben, tal vez nadie. En todos los órdenes sin excepción ha dejado huella».

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