2014-05-25 Radio Vaticana

Antes de proseguir su peregrinación, rumbo a Israel, el Papa Francisco visitó la Gruta de la Natividad de Belén y después se trasladó al Phoenix Center, en el campo de prófugos de Dheisheh, donde tuvo lugar un encuentro con un grupo de niños, provenientes de diversos campos para refugiados, para dirigirse después al helipuerto de Belén y despedirse del Estado de la Palestina.
El Obispo de Roma improvisó unas palabras llenas de cariño y ternura para los niños palestinos, expresándoles que estaba muy contento de visitarlos y deseándoles que el buen Dios les conceda todo lo que desean:
«Ante todo, un saludo para todos ustedes, les deseo que estén bien de salud, que la familia esté bien y que ustedes estén bien. Estoy muy contento de visitarlos y veo que ustedes en el corazón tienen muchas cosas, y ojalá que el buen Dios conceda todo lo que están deseando. Me dijeron que quieren cantar. ¿Es verdad?»

Después de escuchar sus cantos, escuchó también el saludo de un niño que le dijo «Querido Papa Francisco, somos hijos de Palestina. Desde hace 66 años nuestros padres sufren la ocupación. Hemos abierto nuestros ojos bajo esta ocupación y hemos visto la tragedia en los ojos de nuestros abuelos, cuando han dejado este mundo. ¡Queremos decirle al mundo: basta sufrimientos y humillaciones!
El Santo Padre se levantó para abrazar a este niño y agradeció a todos el mensaje que le quisieron presentar, alentándolos a mirar siempre adelante, a no dejar que el pasado determine sus vidas, recordando que la violencia no se vence con la violencia, se vence con la paz, con el trabajo, con la dignidad de llevar la patria adelante. Y con su agradecimiento por haberlo recibido, pidiendo a Dios que los bendiga, les pidió a los pequeños que recen por él:
«Agradezco los cantos, ¡muy bellos! Cantan muy bien. Y agradezco tus palabras que dijiste en nombre de todos. Agradezco el regalo, es muy significativo. Leí lo que tenían escrito allí en los carteles, entendí los que estaban en inglés y el padre me tradujo los que estaban en árabe. Comprendo lo que ustedes me están diciendo, el mensaje que me están dando. No dejen nunca que el pasado les determine la vida. Miren siempre adelante, trabajen y luchen por lograr las cosas que ustedes quieren. Pero sepan una cosa, que la violencia no se vence con la violencia, la violencia se vence con la paz, con la paz con el trabajo, con la dignidad de llevar la patria adelante. Muchas gracias por haberme recibido. Pido a Dios que los bendiga y a ustedes les pido que recen por mi. Muchas gracias…»
(CdM – RV)

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