2015-04-26 Radio Vaticana

(RV).- Ante el sorprendente y misterioso amor de Dios, que nos dona a Jesús,   el verdadero y único Buen Pastor, nos abrimos a la inmensa alegría y gratitud por cuanto hemos recibido gratuitamente, destacó el Papa Francisco en sus palabras antes del rezo mariano del Regina Coeli, subrayando la misión de quienes guían al pueblo de Dios y encomendando a la Reina del Cielo su servicio petrino, así como el de los Obispos y sacerdotes de todo el mundo:

«Pero contemplar para agradecer no basta. También hay que seguir al Buen Pastor. En particular, cuantos tienen la misión de guía en la Iglesia – sacerdotes, Obispos, Papas – están llamados a asumir no la mentalidad del mánager sino la del siervo, a imitación de Jesús que, despojándose de sí mismo, nos ha salvado con su misericordia. A este estilo de vida pastoral están llamados también los nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma, que he tenido la alegría de ordenar esta mañana en la Basílica de San Pedro»,  dijo el Obispo de Roma e invitó a dos de ellos a asomarse a su lado y saludar a los miles de peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro

Que María Santísima obtenga para mí, para los Obispos y para los sacerdotes de todo el mundo la gracia de servir al pueblo santo de Dios mediante la alegre predicación del Evangelio, la sentida celebración de los Sacramentos y la paciente y mansa guía pastoral».

 

Texto  completo de las palabras del Papa antes del rezo mariano:

Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

El cuarto Domingo de Pascua, éste, llamado ‘Domingo del Buen Pastor’, cada año nos invita a redescubrir, con estupor siempre nuevo, esta definición que Jesús dio de sí mismo, releyéndola a la luz de su pasión, muerte y resurrección.

«El buen pastor da su vida por las ovejas» (Jn 10,11): estas palabras se realizaron plenamente cuando Cristo, obedeciendo libremente a la voluntad del Padre, se inmoló en la cruz. Entonces se vuelve completamente claro qué significa que Él es «el buen pastor»: da la vida, ofreció su vida en sacrificio por todos nosotros: por ti, por ti, por ti, por mí ¡por todos. ¡Y por ello es el buen pastor!

Cristo es el pastor verdadero, que realiza el modelo más alto de amor por el rebaño: Él dispone libremente de su propia vida, nadie se la quita (cfr. v. 18), sino que la dona en favor de las ovejas (v 17). En abierta oposición a los falsos pastores, Jesús se presenta como verdadero y único pastor del pueblo: el pastor malo piensa en sí mismo y explota a las ovejas; el pastor bueno piensa en las ovejas y se dona a sí mismo. Al contrario del mercenario, Cristo pastor es una guía que cuida y participa en la vida de su rebaño, no busca otro interés, no tiene otra ambición que la de guiar, alimentar, proteger a sus ovejas. Y todo esto al precio más alto, el del sacrificio de su propia vida.

En la figura de Jesús, pastor bueno, contemplamos a la Providencia de Dios, su solicitud paterna para cada uno de nosotros ¡No nos deja solos! La consecuencia de esta contemplación de Jesús Pastor verdadero y bueno es la exclamación de conmovido estupor que encontramos en la segunda Lectura de la liturgia de hoy: ¡Miren cómo nos amó el Padre! ¡Miren cómo nos amó el Padre! …(1 Jn 3,1). ¡Es verdaderamente un amor sorprendente y misterioso, porque donándonos a Jesús como Pastor que da su vida por nosotros, el Padre nos ha dado lo más grande y precioso que nos podía donar! Es el amor más alto y más puro, porque no está motivado por ninguna necesidad, no está condicionado por ningún cálculo, no está atraído por ningún interesado deseo de intercambio. Ante este amor de Dios, experimentamos una alegría inmensa y nos abrimos al grato reconocimiento por lo que hemos recibido gratuitamente.

Pero contemplar para agradecer no basta. También hay que seguir al Buen Pastor. En particular, cuantos tienen la misión de guía en la Iglesia – sacerdotes, Obispos, Papas – están llamados a asumir no la mentalidad del mánager sino la del siervo, a imitación de Jesús que, despojándose de sí mismo, nos ha salvado con su misericordia. A este estilo de vida pastoral – de Buen Pastor – están llamados también los nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma, que he tenido la alegría de ordenar esta mañana en la Basílica de San Pedro.

Y dos de ellos se van a asomar para agradecer las oraciones de todos ustedes y para saludar…

Que María Santísima obtenga para mí, para los Obispos y para los sacerdotes de todo el mundo la gracia de servir al pueblo santo de Dios mediante la alegre predicación del Evangelio, la sentida celebración de los Sacramentos y la paciente y mansa guía pastoral».

Después del Regina Coeli:

Queridos hermanos y hermanas,

Quiero asegurarles mi cercanía a las personas afectadas por un fuerte terremoto en Nepal y los países vecinos. Rezo por las víctimas, por los heridos y por todos los que sufren a causa de este desastre. Contar con el apoyo de la solidaridad fraterna. Y rezar a la Virgen, ya que está cerca de ellos. «Dios te salve, María …».

Hoy en día, en Canadá, se proclamó Beata María Elisa Turgeon, fundadora de las Hermanas de Nuestra Señora del Santo Rosario de San Germano: un religioso ejemplar, dedicado a la oración, la enseñanza en pequeños pueblos de su diócesis ya las obras de caridad. Damos gracias al Señor por esta mujer, modelo de vida consagrada a Dios y generoso compromiso al servicio de los demás.

Saludo con afecto a los peregrinos de Roma, Italia, y de varios países, sobre todo los que vienen en gran número de Polonia para conmemorar el primer aniversario de la canonización de Juan Pablo II . Amados, siempre resonar en sus corazones su llamado: «¡Abrid las puertas a Cristo», dijo con esa voz fuerte y santo que tenía. El Señor bendiga a ustedes ya sus familias y la Virgen a proteger.

Saludo a los fieles de Budapest, Madrid, Burgos, Bratislava y El Cairo; así como las de Trieste, Giovinazzo, Gorga, Gorlago, Pesaro, Lamezia Terme. Saludo a los jóvenes de Niscemi y Trezzano Rosa, y los chicos de los vicariatos de Casalpusterlengo y Codogno, que van a renovar la profesión de fe.

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor no se olvide de rezar por mí. Buena comida y adiós!

(Traducción del italiano: Cecilia de Malak – RV)

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