2014-08-21 L’Osservatore Romano

«Ya nunca más esclavos, sino hermanos»: es el tema elegido por el Papa Francisco para la 48ª Jornada mundial de la paz, que se celebrará el 1 de enero de 2015. Un comunicado del Consejo pontificio Justicia y paz destaca que con frecuencia se piensa que la esclavitud sea un hecho del pasado. Sin embargo, se trata de una plaga social fuertemente presente también en el mundo de hoy.

El mensaje pontificio para la Jornada del año pasado estuvo dedicado al tema: «La fraternidad, fundamento y camino para la paz». El ser todos hijos de Dios hace, en efecto, a los seres humanos hermanos y hermanas con igual dignidad.

La esclavitud hiere mortalmente dicha fraternidad universal y, por lo tanto, la paz.

En el mundo son múltiples los abominables rostros de la esclavitud: el tráfico de seres humanos, la trata de los emigrantes y la prostitución, el trabajo esclavo, la explotación del hombre por el hombre, la mentalidad esclavista respecto de las mujeres y los niños.

Y sobre esta esclavitud especulan vergonzosamente individuos y grupos aprovechando los muchos conflictos en curso en el mundo, el contexto de la crisis económica y la corrupción.

La esclavitud es una terrible laceración abierta en el cuerpo de la sociedad actual, es una gravísima herida en la carne de Cristo, como lo ha denunciado en más de una ocasión el Papa Francisco.

Para combatirla eficazmente es necesario, ante todo, reconocer la inviolable dignidad de toda persona humana. Así como mantener inamovible la referencia a la fraternidad, que requiere la superación de la desigualdad, en base a la cual un ser humano puede hacer esclavo a otro, y exige un compromiso de proximidad y gratuidad a favor de un camino de liberación e inclusión para todos.

El objetivo es la construcción de una civilización fundada sobre la igual dignidad de todos los seres humanos, sin discriminación alguna. Para ello, es necesario también el compromiso de la información, la educación y la cultura en favor de una sociedad renovada y orientada a la libertad, la justicia y, por lo tanto, a la paz.

Debemos recordar que la Jornada mundial de la paz ha sido deseada por Pablo vi y, desde 1968, se celebra cada año el 1 de enero. El Mensaje papal se envía a las cancillerías de todo el mundo e indica además la línea diplomática de la Santa Sede para el año que comienza.

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