Misa en la iglesia de Santa Catalina de Valencia, a las 19 horas, presidida por Mons. Arturo García

«Incluso uno solo de estos pequeños» es el lema de la 112 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebra este año el 27 de septiembre. Cada año, la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana edita una revista con materiales para profundizar en el tema de la Jornada que, en esta ocasión, pone la mirada en los niños y niñas migrantes, por su especial vulnerabilidad.

Este año, la edición de estos materiales ha coincidido con la visita del papa León XIV a España, el pasado mes de junio. El mensaje del Pontífice se resume en la portada con una fotografía del histórico viaje del Santo Padre a Canarias con el título «Migración, dignidad humana y compromiso cristiano». También se puede leer el mensaje de los obispos de la citada Subcomisión y diversos testimonios de experiencias de acogida en diferentes diócesis y congregaciones españolas, además de otros materiales para la reflexión y la celebración.

En Valencia, la Jornada del Migrante y el Refugiado se celebrará con una eucaristía en la iglesia de Santa Catalina de Valencia el domingo 27 a las 19 horas presidida por el obispo auxiliar de Valencia mons. Arturo García.

La Iglesia en Valencia, como reconoce el delegado Episcopal de Migraciones,“realiza un trabajo muy grande con los migrantes y refugiados” a través de proyectos de distintas entidades como Cáritas diocesana, entre otros, así como a través de las parroquias: “Son muchos los religiosos y sacerdotes que atienden en sus parroquias o en sus comunidades a todos los migrantes que llegan». Con el lema de esta jornada, “Ni uno solo de estos pequeños”,  los obispos “quieren remarcar que la vida de cualquier persona es importante y que solo la vida de una persona vale la pena para trabajar por ella, para devolverle su dignidad, para acogerle, para darle una oportunidad distinta de vida”.

Los obispos llaman a «mirar más allá de las estadísticas»

Con motivo de la Jornada del Migrante y del Refugiado, los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española invitan en su mensaje a dirigir una mirada renovada hacia los niños, niñas y adolescentes migrantes, a partir del lema «Incluso uno solo de estos pequeños», inspirado en el Evangelio de Mateo (18,5).

Por ello, destacan que todo ello resuena con especial fuerza, al «revivir a nivel personal y comunitario la experiencia vivida con intensidad durante el viaje del Papa a Canarias. Sus gestos, discursos y mensajes movieron nuestras conciencias, compromisos y actitudes».

El mensaje subraya que este lema invita a superar una visión de las migraciones que se analiza con frecuencia en cifras, porcentajes o discursos políticos. Esta expresión «nos obliga a detenernos y a cambiar el enfoque. Nos invita a mirar más allá de las estadísticas y a reconocer el valor único e irrepetible de cada niño, niña o adolescente migrante». «Una sola vida tiene un valor infinito», señalan los obispos, recordando que cada menor migrante tiene una historia, unos miedos, unas esperanzas y unas heridas que merecen atención, protección y respeto.

Los obispos plantean así un cambio de mirada que permita dejar de considerar al migrante como «uno más», una categoría o una cifra, para reconocerlo como una persona y como un prójimo. Esta conversión de la mirada, recuerdan, transforma también la relación con quienes llegan y ayuda a construir una sociedad más justa. Desde la perspectiva del Evangelio, acoger a «uno de estos pequeños» supone además un encuentro con Cristo y constituye una exigencia que afecta al núcleo de la vida cristiana.

«Cuando miramos a un niño migrante y lo reconocemos como alguien único, con sueños y capacidades, cambia nuestra forma de relacionarnos con él. Deja de ser un problema que gestionar para convertirse en una persona que acoger y con la que encontrarse», apuntan los prelados.

El mensaje presta una especial atención a las situaciones de vulnerabilidad que viven muchos menores migrantes, cuyos derechos a la seguridad, la educación, la salud y la protección familiar se ven amenazados. «La infancia se convierte en el grupo más vulnerable de los migrantes», apuntan.

Ante esta realidad, los obispos llaman a superar la indiferencia y a traducir la compasión en acciones concretas, políticas justas y estructuras capaces de garantizar la protección, el acompañamiento y el desarrollo integral de cada menor para contribuir a una verdadera cultura del encuentro.

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