En la Seo, ante representantes de todos los institutos de vida consagrada en la diócesis

VALENCIA, 3 FEB. (AVAN).-El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, se dirigió ayer a los religiosos de la diócesis en la eucaristía que presidió en la Catedral por la Jornada de la Vida Consagrada y aseguró que “ nuestra sociedad, tiene necesidad de personas como vosotros que en vuestra vida consagrada, deis testimonio del Dios vivo”.


En su homilía el Cardenal afirmó que “el mundo de hoy necesita de vosotros, que, precisamente por haberos entregado a Dios y vivir para Él, vivís fraternalmente y constituís comunidades, en la que todo lo tenéis en común y os amáis sin esperar nada a cambio”.


“Estáis en el corazón de la Iglesia y del mundo y por medio de vuestros carismas no buscáis ni hacéis otra cosa, hasta dar vuestra vida, que servir a ancianos, enfermos, niños solos o abandonados, a los pequeños, a adolescentes y jóvenes enseñando y educando, a discapacitados, a pobres y hambrientos, a las mujeres maltratadas, esclavas, o explotadas, y lo hacéis con alegría, con la sonrisa en los labios, con el amor y cariño de hermanos, deshaciéndoos y despojándoos de todo sólo por amor”, añadió.


El Cardenal también aseguró a los religiosos que “vosotros, hermanas y hermanos consagrados, sois una de las señales más elocuentes de la presencia y soberanía de Dios, Padre de todos, que a todos ama, y de la libertad de sus hijos para amar y actuar como buenos samaritanos a imitación de nuestro Hermano Mayor y Primogénito entre todos, Jesucristo”.

En la misa de la Catedral participaron representantes de los diferentes institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica de la diócesis y renovaron sus compromisos religiosos y apostólicos. Actualmente, la diócesis de Valencia cuenta con cerca de tres mil religiosos y religiosas.


Durante la eucaristía también se bendijeron las candelas que simbolizan la luz de Jesucristo para conmemorar también la fiesta de la Presentación del Señor en el templo.

La jornada de la Vida Consagrada, que se celebra siempre en el día de la fiesta de la Presentación del Señor en el templo, lleva este año por lema “La vida consagrada parábola de fraternidad para un mundo herido”. Esta es la 25ª edición de esta jornada que fue instaurada por san Juan Pablo II en 1997 con el objetivo de alabar y dar gracias a Dios por el don de la vida consagrada y promover su conocimiento.

El lema de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada para este año, hace presente “la urgente necesidad que tiene nuestro mundo de mostrar la fraternidad como un bálsamo en medio de tantas divisiones y de tanto dolor producido por las rupturas y las discordias”, indican los obispos en el material editado por la Conferencia Episcopal Española para las celebraciones de este día.

(Fotografías: A. Sáiz)

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