Día Internacional de los Voluntarios, 5 de diciembre

VALENCIA, 4 DIC. (AVAN).- Manos Unidas, organización formada casi en su totalidad por personal voluntario, se suma a la celebración mañana, 5 de diciembre, del Día Internacional de los Voluntarios “como homenaje a un colectivo que, desde hace 61 años, hacen posible su trabajo de lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo”, han destacado en un comunicado.

En 2020, la labor del voluntariado de Manos Unidas “ha sido más importante que nunca por la pandemia del coronavirus que ha dado al traste con muchas actividades en sus 72 delegaciones y los casi 6.000 voluntarios han tenido que diseñar nuevas actividades para continuar con su labor de educación para el desarrollo y de captación de fondos”.

En Valencia, Manos Unidas cuenta con 41 voluntarios presenciales y 11 no presenciales, a los que se suman 81 delegadas comarcales, voluntarias también, que cuentan a su vez con más de 100 colaboradoras. Por lo tanto, “la gran familia de Manos Unidas Valencia se compone de unos 260 voluntarios”.

Voluntarios de la delegación de Valencia
“Estamos orgullosos de todos ellos por su gran labor y dedicación, desde nuestros pueblos, ciudades y comarcas. Queremos agradecerles su entrega, trabajo y creatividad”, expresa la delegada de Valencia, Ana Ruiz Ruiz, también voluntaria.

Ejemplo de entrega es Ángel Marín, de 74 años, “uno de nuestros voluntarios más antiguos en activo, puesto que lleva 20 años en diferentes departamentos de la delegación en Valencia: recepción, empresas, cofinanciación y hasta delegado”. Su sueño es que “algún día, los más pobres tengan asegurado el pan de cada día”.

Dedicados a los más vulnerables, también en tiempo de pandemia

Estos últimos meses “los voluntarios han demostrado que, con esfuerzo, dedicación e imaginación, se pueden superar dificultades como las que se nos presentaron con la llegada del coronavirus en el mes de marzo”, asegura Jaime Aguirre, coordinador del departamento de Voluntariado de Manos Unidas.

“Pese a la incertidumbre constante y el condicionamiento de su labor, las personas que trabajan en Manos Unidas han podido llevar a cabo diversas actividades en el entorno virtual con las que seguir ayudando a los que más lo necesitan”, explica.

El trabajo de los voluntarios ha sido “esencial para apoyar, en el año de la emergencia sanitaria, a más de 1,2 millones de personas en América Latina, Asia y África, a través de más de 133 iniciativas de emergencia, por un importe cercano a los 4,6 millones de euros, que se suman a otros muchos proyectos de desarrollo de la ONG”.

Los voluntarios de Manos Unidas “han trabajado con la vista puesta en las personas más empobrecidas y en los colectivos más vulnerables –ancianos, poblaciones indígenas, mujeres, niños, trabajadores precarios…- que son los que más han sufrido, y están sufriendo, los efectos de la pandemia”, asegura María Londero, que tras pasar muchos años trabajando como enfermera en Congo, dedica ahora su tiempo al trabajo como voluntaria en la delegación de Manos Unidas en Valencia.

La labor de los voluntarios permite que la organización de la Iglesia católica en España destine, cada año, el 90% de sus ingresos a las tareas de sensibilización y a la financiación de proyectos de desarrollo. Para Aguirre, esa es una de las claves del voluntariado de Manos Unidas: “la austeridad es una de las señas de identidad de Manos Unidas y una de las principales razones que mueven a nuestros voluntarios”.

El perfil de los voluntarios cambia, su esfuerzo no

La pandemia ha cambiado el perfil del voluntariado ya que “históricamente ha estado formado por personas, jubiladas o prejubiladas, con más de 65 años y la mayoría eran mujeres” mientras que en 2020 “ha habido una disminución muy significativa de su presencia en las oficinas centrales y, sobre todo, en las 72 delegaciones, que ha puesto de relieve la necesidad de mantener vivo el compromiso de los voluntarios y abrir nuevos caminos para llevar a cabo su colaboración”, informa Aguirre.

Pero eso no significa que los voluntarios hayan perdido un ápice de entusiasmo ya que “volverán a la delegación más motivados y reforzados con la presencia de otros voluntarios”, como explica María Londero.

Por su parte, Clara Pardo, presidenta de Manos Unidas, voluntaria también, asegura que “a pesar de lo incierto del camino saldremos de esta crisis aún más decididos a hacer de este mundo un lugar mejor para todos y trabajar por el reto de acabar con la pobreza y el hambre en el mundo”

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