Del director Juan Manuel Cotelo

  • Desde el próximo viernes, 15 de mayo, en el cina ABC Park de Valencia

El amor que no espera permiso

Un bebé solo en un hospital. Una mujer que decide no mirar hacia otro lado. Y, a partir de ahí, una red de “leonas” que acompañan a niños sin familia en hospitales de España. Con ‘Leonas’, el director de cine Juan Manuel Cotelo vuelve a poner la cámara donde duele —y donde interpela—, en una historia real que no busca solo emocionar, sino provocar una respuesta.

Aveces las historias no se buscan. Irrumpen. Se cruzan en mitad de un día cualquiera y ya no te sueltan. En el caso del cineasta Juan Manuel Cotelo, todo comenzó en un lugar tan poco cinematográfico como un plató de televisión. Allí, casi sin tiempo para procesarlo, algo se activó. “Fue algo inmediato e instintivo. A punto de entrar en un plató de RTVE para que me entrevistaran, escuché con atención lo que contaba la persona que entrevistaron antes que a mí… y no puedo explicar por qué pensé repentinamente: ‘no la dejes escapar’. Cuando ella salía del plató y yo entraba, le dije mientras nos cruzábamos: ‘dame tu teléfono, necesito hablar contigo.’ Le llamé y quedé totalmente atrapado por el servicio que un grupo de mujeres prestaba a niños sin familia, en hospitales de España”, recuerda.

Aquella intuición fue solo el primer paso. El verdadero impacto llegó después, al poner rostro y voz a quienes ya estaban haciendo algo con esa realidad. En Valencia, en un encuentro de voluntarias, la historia adquirió profundidad… y también dirección. “Me invitaron a un encuentro de voluntarias, en Valencia, en el que varias personas contaron cómo el acompañamiento a niños enfermos les había devuelto la salud… no a los niños, ¡sino a los voluntarios! Esa fue la gran sorpresa. Ahí es cuando pensé que debía contarlo en una película. Porque me pareció que esas personas conocían la receta más eficaz que existe para resolver los problemas más graves de la sociedad: amor de ida y vuelta. Así de sencillo. Así de fácil. Así de cercano. ¡Y 100% eficaz! ¡Tenía que contarlo!”.

‘Leonas. El instinto más salvaje’ es el título elegido para esta nueva creación de Infinito+1, y no, no se trata de un título elegido como estrategia de marketing sino de una imagen. De una forma de nombrarse a sí mismas que encierra toda una biografía. “El nombre surgió de una protagonista de la película, que se definió a sí misma como leona, mostrando la evolución de su vida, desde que fue un cachorro indefenso, sin garras… hasta que se convirtió en madre protectora de los cachorros heridos de su manada. Ahí nació el título, que es distinto del que yo había pensado”.

Desde ese momento, la metáfora dejó de ser decorativa. Se convirtió en clave de lectura. Porque lo que define a estas mujeres no es solo lo que hacen, sino cómo lo hacen. No hay grandes discursos, ni tiempo para el análisis infinito. Hay acción. Hay una forma de situarse ante la realidad que rompe con cierta inercia social. “Que no pierden el tiempo en quejas, ni en buscar culpables. Es una tendencia generalizada: nos conformamos con acusar a los de arriba, confiando en que los ‘poderosos’ resuelvan los problemas de la sociedad. Las “leonas”, en cambio, no pierden el tiempo en diagnósticos, sino que se arremangan y pasan a la acción. Y no esperan reconocimientos, ni fama, ni prestigio, ni dinero. Sólo dan amor y punto. ¡Son un modelo para cualquiera!”

En ese recorrido aparece inevitablemente el sistema. Las normas. La estructura. Pero también sus límites. Cotelo no plantea una enmienda a la totalidad, sino algo más incómodo que no es otro que el lugar donde todo depende de la persona concreta. Antes que leyes, hay decisiones. “La frontera está definida en el corazón de cada persona que ha de aplicar una ley. Si esa persona se robotiza… pierde el alma. Y si sabe interpretar la norma al servicio de las personas, y no al revés, entonces la norma es un buen instrumento”.

Sin embargo, más allá del funcionamiento institucional, hay algo que le resulta especialmente difícil de asumir: lo que no se ve. Lo que permanece en la sombra.

Y ahí su discurso se vuelve más directo puesto que “lo más doloroso es el silencio y la oscuridad que hay en torno a estos niños sin familia. Hay muchas personas buenas, en España, dispuestas a acompañar, a acoger, a adoptar. No debería haber ni un niño solo. Ni un anciano solo. Nadie solo, tenga la edad que tenga. Y no es una utopía, como están demostrando las “leonas”. Cuando se pone el foco en las personas necesitadas de amor, surgen muchas personas dispuestas a darlo. Pero si se oculta esa realidad… nada cambia.”

Hay un momento en el que el espectador deja de estar a “salvo”. En el que la historia ya no puede contemplarse desde la distancia. ‘Leonas’ juega precisamente en ese límite. No desde la imposición, sino desde algo más sutil. “La invitación al amor es libre, abierta, sencilla. No estamos obligados a amar… somos invitados a ello. Cada espectador recibirá esa suave motivación, a modo de caricia, viendo el ejemplo sencillo de las leonas”.

Lejos de abstracciones, la película se sostiene en gestos visibles. En señales pequeñas pero inequívocas. Cotelo habla de algo que se puede reconocer sin necesidad de explicaciones. “En la sonrisa de los niños, en el brillo en sus ojos… y en los ojos de las Leonas. Cuando alguien da amor o lo recibe, le cambia el rostro de forma visible”.

Ese cambio, casi físico, es también el punto donde su cine conecta con una dimensión más profunda. No como teoría, sino como experiencia. “Nosotros nombramos a Dios sin camuflaje, con absoluta libertad. En ‘Leonas’ se palpa lo que Jesús dice en el Evangelio: ‘quien pierda su vida, la encontrará.’ Las “leonas” pierden su vida, minuto a minuto, al servicio de otros y, en esa entrega sacrificada… ¡encuentran el sentido de su vida y la ganan en plenitud! Es Evangelio encarnado, no teorizado”.

“Sí… lo cual es un misterio. Dice Jesús también: ‘Cada vez que disteis un vaso de agua a uno de estos pequeños… a mí me lo disteis. A mí me acogisteis. A mí me visitasteis.’ Etcétera. Yo no entiendo cómo está Jesús en cada persona necesitada… pero lo cierto es que en el servicio encontramos una paz que no es lógica, pero es real. Es la firma de Dios”, reflexiona.

“Y en volver a escuchar. Hablamos mucho -¡yo hablo muchísimo!- y la fe se manifiesta en nuestra capacidad de escuchar… para recibir. Escuchar a alguien es abrir la puerta al aprendizaje, al cambio de vida. Es un acto de fe y de humildad. Y cuando estamos dispuestos a escuchar a Dios, siempre encontramos a Dios”, recuerda el cineasta.

Salir de la comodidad

La película no deja demasiado margen para la neutralidad. Señala una forma de estar en el mundo que, por repetida, acaba pasando desapercibida: la pasividad. Y lo hace con una imagen muy clara. “Salir de la zona de ‘confort’ es muy sano. En cambio, permanecer en la pasividad o en la crítica estéril, es muy tóxico. Nos pudrimos, por la apatía. Merece la pena meterse en buenos líos, al servicio de los demás. Si ignoramos un poquito más nuestro propio ombligo y abrimos nuestros sentidos y nuestro corazón a quienes nos rodean, todo mejora”.

Porque, al final, todo aterriza en lo cercano. En lo doméstico. En lo aparentemente pequeño. “Que se fuera a su casa y diera un beso a su padre, una caricia a su madre, un abrazo a su hermana, un guiño a su hijo, una llamada de teléfono a un amigo, y un saludo cordial a su vecino. ¡Eso sería magnífico!”

Lejos de cerrarse, la historia apunta hacia algo que sigue en marcha. No termina en la pantalla, sino que busca prolongarse en quien la ve. “No van a desaparecer. Esta manada va a dejar huella en todos los espectadores. Vamos a ver una estampida maravillosa de Leonas por todo el mundo y sus rugidos de amor van a consolar a millones de personas que necesitaban sentirse queridas”.

LEONAS. El instinto más salvaje

Producida por INFINITO + 1 y A Contracorriente Films, ‘Leonas’  trasciende el relato social para convertirse en una cinta sobre el poder curativo del amor.

En España hay 50.000 niños sin familia. Esta es la realidad que descubre Majo Gimeno en Valencia en 2013 y que le llevó a fundar Mamás en Acción. Desde entonces, miles de voluntarios acompañan a menores hospitalizados que están solos en 54 hospitales de todo el país, con un compromiso compartido: ningún niño solo.

Con una mirada optimista y cercana, Cotelo construye un filme que apela a lo esencial: la capacidad del ser humano para cuidar al otro y evoca el instinto más salvaje que tenemos todos: el amor.

La película muestra el impacto científicamente acreditado del acompañamiento y del amor. Profesionales que han participado en la película, como el jefe de Pediatría del Hospital La Fe de Valencia o la dirección de Enfermería del Hospital Niño Jesús de Madrid, atestiguan ante la cámara que un gesto tan simple como dar amor influye positivamente en la recuperación de los pequeños.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.